En un bosque cercano a la ciudad de Istra, situada a unos 40 kilómetros al noroeste de Moscú, se alza un complejo de pruebas de aspecto futurista, con inmensas torres metálicas que elevan sus estructuras tubulares hacia el cielo. A simple vista parece un escenario salido de una película de ciencia ficción, aunque su origen y propósito distan mucho de ese género.
En 1967 se inauguró en Istra el Centro de Investigación de Alto Voltaje del Instituto Electrotécnico Pansoviético Lenin. Esta instalación científica, situada en un bosque cercano, despertó la curiosidad de los habitantes por su aspecto inusual.

Durante años circuló la idea de que la Unión Soviética pretendía utilizarla para desarrollar un arma de enorme poder capaz de cambiar el curso de la historia. Sin embargo, su objetivo era el estudio de las corrientes alternas y continuas de alto voltaje, así como investigar los efectos eléctricos sobre distintos objetos y maquinaria, como aviones, al ser expuestos a rayos artificiales.
¿Relación con Nikola Tesla?
A pesar de que los equipos de este complejo son conocidos popularmente como las "bobinas de Tesla", no tienen ninguna relación con los dispositivos creados por el científico serbio Nikola Tesla para generar electricidad de alto voltaje.
En realidad, estas enormes estructuras cilíndricas con una bobina anular en la parte superior son generadores Arkadyev-Marx, diseñados para el estudio de impulsos eléctricos de alto voltaje, como los rayos. Durante una prueba, el generador más alto creó una descarga eléctrica de 9 megavatios (MV), que alcanzó hasta 150 metros de longitud.
El complejo también alberga un generador Arkadyev-Marx con una cascada de transformadores de 3 MV, así como una unidad de voltaje de 2,25 MV. No obstante, estos artefactos no producían rayos, sino que estaban dirigidos para probar el rendimiento del aislamiento de líneas eléctricas y todo tipo de cables en condiciones de sobretensión de conmutación.

Una reliquia del pasado
Tras la disolución de la Unión Soviética, la actividad en la instalación disminuyó considerablemente. Desde 1991 permaneció fuera de operación regular, aunque se utilizó ocasionalmente. En 2011 se empleó para las pruebas de resistencia a rayos del avión Sukhoi Superjet 100, y volvió a utilizarse en 2014, aunque se desconoce con qué propósito.
Aunque las investigaciones en el centro de Istra son poco frecuentes, sigue siendo un lugar importante en la historia de la ingeniería de alto voltaje. Sus llamativas estructuras atraen a fotógrafos y aficionados, recordando los ambiciosos proyectos científicos de la época soviética. Actualmente, el sitio forma parte del Centro Nuclear Federal Ruso, una filial de la corporación estatal Rosatom.
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