La referencia de Hawái en la cinematografía suele estar representada por una hermosa mujer que saluda diciendo 'aloha' y que les pone collares de flores, o 'lei', a los visitantes. En esa representación de paraíso tropical en el Pacífico deja fuera de foco la estrategia estadounidense para apoderarse del conjunto de islas y transformarlas en uno de sus estados.
"No quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái", dice una de las estrofas de las canciones del álbum 'Debí tirar más fotos' del puertorriqueño Bad Bunny, en el que advierte sobre la posibilidad de que la isla, que es un territorio no incorporado a EE.UU., se convierta en un sitio para el turismo voraz, como el archipiélago del Pacífico.
Hawái es un archipiélago que está conformado por cientos de islas pequeñas en el Pacífico norte, de las cuales, ocho son las principales y más conocidas: Oahu, Maui, Kauai, Hawái, Molokai, Lanai, Niihau y Kahoolawe.
La llegada de los misioneros
En el siglo XIX, Hawái era un puerto de escala para comerciantes estadounidenses que iban a China, recoge la Cámara de Representantes de EE.UU. Como estrategia previa, en la década de 1820, la Junta Estadounidense de Comisionados para Misiones Extranjeras había enviado misioneros protestantes desde Nueva Inglaterra, que se establecieron allí.
Los misioneros allanaron el camino para que la junta proclamara la cristianización de esas islas y le cediera el control de las misiones a los nativos. A partir de allí, los colonos estadounidenses comenzaron a invertir en el cultivo de azúcar.
En 1870, la monarquía hawaiana, que era reconocida por EE.UU., Reino Unido y Francia, otorgó concesiones de tierra a los estadounidenses que erigieron grandes compañías azucareras: Ladd & Company, H. Hackfeld & Company, C. Brewer & Company, Castle & Cooke y Alexander & Baldwin.

Así, EE.UU. logró influir en la monarquía de Hawái, a través del Tratado de Reciprocidad de 1875, que establecía el comercio de azúcar libre de aranceles. Aunque este convenio implicó importantes recursos para el reino, otorgaba grandes poderes a los empresarios estadounidenses, que además conformaron un cuerpo militar llamado 'Liga Hawaiana' para defender sus intereses, según la Revista de Marina.
'Liga Hawaiana'
El Tratado de Reciprocidad, sin embargo, tuvo el más alto precio para la isla: autorizar a la Armada de EE.UU. a tener derechos exclusivos sobre Pearl Harbor, un puerto en el interior de una laguna costera de la isla de Oahu, en Hawái, refiere Acontecimiento. Esto sentó las bases para la apropiación de las islas debido a la importancia estratégica que implicaba para el Gobierno estadounidense.
La 'Liga Hawaiana' había acumulado las armas y el poderío militar para escalar sus acciones. Así, el 30 de junio de 1887 ocupó el palacio real y le dieron un golpe de Estado al rey Kalakaua, quien fue obligado a promulgar la llamada 'Constitución de la Bayoneta', que sería la antesala para la caída final de la monarquía.
Esta nueva carta magna limitaba el poder real y el voto popular debido a que solo tenían derecho a sufragar los dueños de tierras. Aunque los años siguientes hubo resistencia de los nativos, el cambio de las políticas aduaneras estadounidenses en 1890 afectó la exportación de azúcar, lo que significó un golpe para los empresarios de ese rubro.

La crisis económica abrió la puerta para que los dueños de las azucareras creyeran que la salvación estaría si pasaban a integrar EE.UU.
El último reinado hawaiano
En 1891 murió sin descendencia el rey Kalakaua, por lo que lo sucedió su hermana Lili'uokalani, la última monarca hawaiana.
Mientras Lili'uokalani ocupaba el trono, en 1892, la 'Liga Hawaiana' dio paso a la 'Liga Anexionista', que era liderada por Sanford B. Dole, un hijo de misioneros, y que tenía el apoyo del embajador estadounidense, John L. Stevens.
Stevens consideraba que la única salida era una intervención para "proteger los derechos de los comerciantes y terratenientes estadounidenses", recoge El Político.
Este grupo, que tenía control de las armas y apoyo estadounidense, en enero de 1893 dio un golpe de Estado a la monarca, que había intentado proclamar una nueva Constitución "que devolviera el poder al trono y los derechos al pueblo nativo hawaiano", según The Raab Collection.

El embajador Stevens proclamó a Hawái como un protectorado estadounidense e izó la bandera de su país en los edificios gubernamentales. Luego se comunicó con el Departamento de Estado para pedir la anexión, lo que fue enviado al presidente Benjamin Harrison para que lo propusiera al Senado.
Del protectorado a la anexión
Esta anexión no fue inmediata, pues hubo resistencia en el Congreso de EE.UU. El mandatario siguiente, Grover Cleveland, no avanzó con el tema, mientras que en la presidencia del imperialista William McKinley, finalmente se propuso y acordó la anexión en el Parlamento en 1898, en el contexto de la guerra hispano-estadounidense, donde España perdió sus posesiones en el Caribe y el Pacífico.
Tras este conflicto entre España y EE.UU., el país norteamericano vio la importancia estratégica de Hawái.
El 21 de agosto de 1959, Hawái se convirtió en el estado 50 de EE.UU., luego de un referendo donde 93 % de los votantes lo aprobó. Previamente, el 18 de marzo, el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower firmó la Ley de Admisión de Hawái.
En 1993, casi un siglo después de que EE.UU. derrocara a la monarquía hawaiana, el entonces presidente Bill Clinton firmó la Ley Pública 103-150 donde se disculpó por lo ocurrido.








