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La increíble historia de la Copa del Mundo que fue robada dos veces y terminó fundida en oro

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El trofeo Jules Rimet, el primero que entregó la FIFA a los campeones del mundo, desapareció en Inglaterra en 1966 y volvió a ser robado en Brasil en 1983.
La increíble historia de la Copa del Mundo que fue robada dos veces y terminó fundida en oro

La Copa del Mundo es uno de los trofeos más reconocibles del deporte, pero pocos conocen que el primer galardón entregado por la FIFA, el trofeo Jules Rimet, fue robado en dos ocasiones y acabó destruido. Su historia combina negligencias, investigaciones policiales, un perro convertido en héroe nacional y una desaparición que privó al fútbol de una de sus reliquias más valiosas.

Diseñado por el escultor francés Abel Lafleur, el trofeo representaba a Niké, la diosa griega de la victoria. Estaba hecha de plata esterlina recubierta de oro, con una base de lapislázuli; medía unos 35 centímetros y pesaba cerca de 3,8 kilogramos. La copa recibió el nombre de Jules Rimet, el presidente de la FIFA que impulsó la creación del Mundial, cuya primera edición se disputó en Uruguay en 1930.

El robo que puso en jaque al Mundial de 1966

En marzo de 1966, apenas unos meses antes del Mundial organizado por Inglaterra, el trofeo fue exhibido durante una exposición filatélica en el Westminster Central Hall de Londres. Aunque el edificio contaba con vigilancia, durante un breve descuido alguien rompió el candado de la vitrina y se llevó la copa sin dejar rastros, repasa una crónica de Univisión.

El robo provocó una crisis para los organizadores y dio inicio a una intensa investigación de Scotland Yard. La desaparición del principal símbolo del Mundial ocupó durante días las portadas de la prensa británica y despertó preocupación en la FIFA, que temía no recuperar el trofeo antes del comienzo del torneo.

Cuando parecía que el caso no tendría solución, ocurrió un hecho inesperado. El 27 de marzo de 1966, un perro llamado Pickles encontró un paquete envuelto en papel de diario mientras paseaba con su dueño, David Corbett, en un barrio del sur de Londres. Al abrirlo descubrieron que contenía el trofeo Jules Rimet.

Pickles se convirtió inmediatamente en una celebridad. Recibió premios, protagonizó campañas publicitarias y hasta apareció en una película. Al mismo tiempo, David Corbett tuvo una recompensa y un año de comida gratuita para su perro por el hallazgo. Además, ambos fueron invitados a la cena oficial con la que Inglaterra celebró la conquista del Mundial de 1966, donde compartieron el festejo con los futbolistas de la selección y la reina Isabel II.

Gracias a ese hallazgo, el trofeo volvió a tiempo para el Mundial, en el que Inglaterra conquistó el único título de su historia tras vencer a Alemania Federal en la final de Wembley, recordada por el famoso 'gol fantasma' a favor del local. Décadas más tarde surgieron versiones sobre la identidad del ladrón, aunque el caso nunca fue esclarecido por completo.

El segundo robo y la desaparición definitiva

La historia de la Copa Jules Rimet volvió a dar un giro años después. El reglamento de la FIFA establecía que el país que conquistara tres Mundiales conservaría el trofeo de forma permanente. Brasil alcanzó ese derecho tras consagrarse campeón por tercera vez en México 1970 y la copa quedó bajo custodia de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), en Río de Janeiro.

Sin embargo, el 19 de diciembre de 1983 el trofeo desapareció nuevamente. Un grupo de delincuentes ingresó a la sede de la CBF, redujo al guardia de seguridad y logró llevarse la copa, que se encontraba exhibida dentro de una vitrina. Aunque el vidrio blindado permaneció intacto, los ladrones retiraron la parte trasera del mueble y escaparon con la pieza, recuerda The Guardian.

La investigación policial permitió detener a varios sospechosos, quienes confesaron haber vendido el trofeo a un comerciante dedicado a la compra de oro. Según esa versión, la Copa Jules Rimet fue fundida poco después del robo para evitar que pudiera ser recuperada. Sin embargo, al no encontrar nunca un rastro, algunos investigadores sostienen que su destino final sigue siendo un misterio. Si bien hubo condenas por el caso, el destino final de la copa sigue alimentando dudas y teorías alternativas.

El nacimiento de una nueva Copa del Mundo

Tras la desaparición definitiva de la Jules Rimet, la FIFA admitió que el trofeo original nunca volvería a recuperarse. Desde el Mundial de 1974, los campeones reciben una nueva Copa del Mundo, diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, que representa a dos figuras humanas sosteniendo el planeta.

A diferencia de la Jules Rimet, el reglamento actual impide que cualquier selección conserve el trofeo de manera permanente. Los campeones reciben la copa únicamente durante la ceremonia de premiación y luego deben devolverla a la FIFA, mientras que la federación ganadora conserva una réplica oficial.

Más de cuatro décadas después de su desaparición, la Jules Rimet sigue siendo una de las piezas más legendarias de la historia del deporte. Sus dos robos, el inesperado protagonismo de un perro llamado Pickles y el misterio que rodea su destrucción la convirtieron en un símbolo cuya historia resulta casi tan fascinante como la de los Mundiales que ayudó a inmortalizar.

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