Dejar una botella de plástico dentro de un automóvil expuesto al sol puede afectar tanto al agua como al propio envase. Las altas temperaturas favorecen la proliferación de microorganismos, mientras que el calor y los rayos ultravioleta pueden acelerar la liberación de sustancias químicas y fragmentos microscópicos de plástico, informa The New York Times.
El riesgo de contaminación aumenta si la botella ya está abierta. Las bacterias procedentes de la boca, las manos o el aire pueden entrar en el recipiente y multiplicarse con rapidez, explica Jaime Ross, neurocientífica de la Universidad de Rhode Island, en el noreste de Estados Unidos. El interior de un vehículo suele alcanzar temperaturas superiores a las del exterior, lo que crea condiciones favorables para su crecimiento, posiblemente en apenas unas horas.
Un estudio de 2005 detectó el crecimiento de bacterias en botellas de agua mantenidas a temperatura ambiente durante 48 horas después de un solo sorbo. Entre ellas se encontraba el Staphylococcus aureus, una causa habitual de enfermedades transmitidas por los alimentos. Aunque no se sabe con certeza si los microorganismos que proliferan en estas condiciones pueden causar una enfermedad, Ross estima que esa posibilidad existe.
Químicos y microplásticos bajo el calor
Muchas botellas desechables están fabricadas con tereftalato de polietileno (PET). Cuando este material permanece expuesto al calor o a la luz solar, puede liberar sustancias como fenoles, entre ellos el bisfenol A (BPA), y ftalatos, capaces de interferir con las hormonas del organismo. Sin embargo, las afirmaciones de que las botellas calientes liberan dioxinas cancerígenas son falsas.
El agua embotellada también suele contener microplásticos. Una investigación de 2018 encontró fragmentos de plástico en el 93 % de las muestras adquiridas en nueve países. El calor del automóvil y la radiación ultravioleta probablemente aceleran su liberación al descomponer el material en partículas más pequeñas. Sus efectos sobre la salud todavía no están claros, aunque un estudio de 2025 halló microplásticos acumulados en los riñones, hígado y cerebro de personas fallecidas recientemente.
Los expertos aconsejan utilizar recipientes de acero inoxidable o vidrio. Las botellas reutilizables de plástico duro tienen menos probabilidades de degradarse y de liberar sustancias químicas o partículas cuando se exponen al calor o al sol, pero el desgaste y las altas temperaturas también pueden dañarlas con el tiempo. Si una botella parcialmente consumida ha permanecido en un lugar caluroso, lo más prudente es desechar el agua, independientemente del material del recipiente. "Si tienes dudas, no la bebas", recomienda Ross.