El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró este martes que el "objetivo final" respecto a Irán es "ganar".
En su conversación con CBS News, manifestó que tal objetivo se debe a que "le gusta ganar". Al ser preguntado qué precisamente significa "ganar" para él, marcó una lista de operaciones militares de su primer y segundo mandato: la reciente agresión contra Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro; la incursión en Siria de 2019 que culminó con la muerte del antiguo líder del Estado Islámico*, Abu Bakr al Baghdadi; y el asesinato en 2020 del general iraní Qassem Soleimani.
"Bueno, definámoslo en Venezuela. Definámoslo con al Baghdadi. Lo borraron del mapa. Definámoslo con Soleimani. Y definámoslo en Irán, donde eliminaron su amenaza nuclear en un período de unos 15 minutos, una vez que llegaron los [bombarderos] B‑2. Y resultó ser una aniquilación total, que es lo que dije al principio. Luego algunos lo pusieron en duda y después dijeron: '¿Saben? Trump tenía razón'. Así que hemos tenido razón en todo", sostuvo el mandatario.
Por otra parte, amenazó con "tomar medidas muy enérgicas" si las autoridades iraníes comienzan a "ahorcar" a los manifestantes. "No queremos que ocurra en Irán lo que está pasando. Y, ya saben, si quieren tener protestas, eso es una cosa. Cuando empiezan a matar a miles de personas, y ahora me está hablando de ahorcamientos, veremos cómo les sale eso. No les va a salir bien", advirtió.
En paralelo, Trump reiteró que "hay mucha ayuda en camino" para los ciudadanos iraníes, afirmando que se ofrece de "diferentes formas", incluyendo asistencia económica, pero no ofreció más detalles.
Protestas en Irán
Las protestas en Irán, activas desde finales de diciembre, se han producido en un escenario de crisis económica y fuerte depreciación de la moneda nacional, extendiéndose por todo el país.
El presidente estadounidense amenazó con intervenir en el país persa si se producían muertes de manifestantes. Mientras, Jerusalem Post reportó la semana pasada que Washington está considerando tal acción para apoyar a los manifestantes en la nación persa, mientras que Israel estudia si el reciente secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría establecer un precedente aplicable al Gobierno iraní.
Frente a las declaraciones hostiles, Teherán acusó a Washington y Tel Aviv de instrumentalizar las protestas como parte de una "guerra blanda", advirtiéndoles severamente que no interfieran en los asuntos internos de la República Islámica.


