Argentina y México están a las puertas de modificar aspectos de sus normativas laborales, lo que marcará el camino de la dinámica de cómo estas dos naciones conciben la relación con la productividad y sus trabajadores.
La aprobación de la reforma laboral por parte del Senado argentino ha provocado agrias críticas y protestas en el país sureño, pues se señala que se pondrían en vilo los derechos y beneficios productos de décadas de luchas sindicales.

El caso mexicano es distinto. En líneas generales, el proyecto de decreto de reforma constitucional apunta a la reducción gradual de la jornada de trabajo, además de agregar especificaciones sobre los días libres y las horas extra. La propuesta ha sido vista con buenos ojos tanto por sectores empresariales como por los trabajadores que, sin embargo, aspiran a obtener mayores beneficios.
Jornada laboral mexicana
El Senado mexicano aprobó por unanimidad la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas por semana bajo un régimen de implementación gradual, que entrará en vigencia a partir del 1 de enero 2027 y que se extenderá hasta 2030.
Esta medida implicó una reforma de la Constitución y conlleva la adopción de semanas laborales de seis días con, por lo menos, un día de descanso, así como el pago de horas extra. La iniciativa fue enviada a la Cámara de Diputados donde se revisará y será discutida.

Los cambios en Argentina
En cuanto a la propuesta argentina, no hay modificación en el número de horas, pero sí en su distribución, por lo que la jornada de un trabajador podría ser más larga en un día que en el resto. "Podrá establecerse una distribución semanal desigual de las horas de trabajo, en tanto no importe una jornada ordinaria superior a las 9 horas", dice el texto.
En el instrumento, además se afirma que "cuando los trabajos se efectúen por equipos, la duración del trabajo podrá ser prolongada más allá de las ocho horas por día y 48 semanales".
Horas extra
En México, cuando la jornada sea aumentada por "circunstancias extraordinarias", se abonará como salario por este tiempo 100 % más lo fijado para las horas ordinarias.
Asimismo, el trabajo extraordinario no debe exceder las 12 horas en una semana, que pueden distribuirse en cuatro horas diarias, que serán repartidas en un máximo de cuatro días.

"Banco de horas"
En el texto aprobado por el Senado de Argentina, se establece que el empleador y el trabajador "podrán acordar voluntariamente un régimen de compensación de horas extraordinarias de trabajo". En todo caso, no se habla de pagos, sino compensaciones de días u horas.
Además, se introduce el concepto de "banco de horas", que se propone para "compensar la mayor jornada de algún día con la menor de otro, siempre y cuando no se supere el máximo legal de la jornada semanal".
Días libres
Conforme a lo aprobado en el proyecto mexicano, por cada seis días trabajados debe haber por lo menos una jornada de descanso.
En cuanto a Argentina, se señalan a los "francos compensatorios", que son días libres, producto de horas extra trabajadas, que se acuerdan con el empleador por escrito.


