Las elecciones parlamentarias del pasado domingo en Colombia dejaron al descubierto elementos claves sobre el pulso entre las fuerzas de izquierda, derecha y centro de cara a los venideros comicios presidenciales de mayo próximo.
El Pacto Histórico, que aspira volver al Palacio de Nariño, sede del Gobierno, incrementó su número de curules de senadores y pasó de 20 escaños (2022-2026) a 25 para el lapso legislativo de 2026-2030. Así, se posiciona como la primera fuerza política de izquierda en el Parlamento.
En su cuenta de X, Gustavo Bolívar, exdirector del Departamento para la Prosperidad Social, afirmó que el "gran ganador" de las elecciones fue la alianza de fuerzas izquierdistas y progresistas, que "obtuvo 65 congresistas", entre los que se cuentan "25 senadores y 40 representantes a la Cámara". Frente a las críticas de la oposición, planteó la pregunta: "¿Qué gobierno que lo haya hecho mal aumenta su participación en el Congreso y tiene a su candidato primero en las encuestas?".

Un termómetro presidencial
Y es que estos comicios también actuaron como termómetro para sondear las preferencias electorales por los aspirantes a la presidencia en los venideros comicios.
En estas votaciones se hizo la Gran Consulta por Colombia, donde los participantes estaban llamados a elegir al candidato presidencial de sectores de la derecha, el centro y la izquierda. De esa consulta, la aspirante del uribista Centro Democrático, Paloma Valencia, se alzó con el primer lugar; mientras que la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, del centro, quedó de segunda y el exsenador y exembajador petrista Roy Barreras, de la izquierda, ocupó el tercer puesto.
La participación de Cepeda fue prohibida por el Consejo Nacional Electoral (CNE), por lo que Petro llamó a no votar en la consulta, en rechazo a la decisión del ente electoral que, en opinión de los analistas, buscaba entorpecer el avance de su candidatura.

A pesar de no medirse con los otros aspirantes, la ausencia de Cepeda y el llamado de la izquierda a no votar en la consulta pudieran haber tenido impacto en la abstención de los participantes. Mientras que en 2022 aproximadamente 67 % de los electores votó por algún precandidato, en 2026 el porcentaje fue de 41 %, según La Silla Vacía.
El retroceso de las posturas más radicales
En Colombia resultaron 'quemados', como se les llama a los políticos que no logran obtener los votos necesarios para cristalizar sus aspiraciones, varios exponentes emblemáticos de la ultraderecha, lo que arroja señales sobre las preferencias del electorado por sectores menos reaccionarios.
Uno de los grandes perdedores fue el expresidente derechista Álvaro Uribe, quien buscaba zanjar con una curul su querella judicial tras haber sido absuelto en segunda instancia de los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal, por los que fue condenado en agosto pasado a purgar 12 años de cárcel.
Aunque la abanderada de Uribe a la presidencia alcanzó poco más de 3 millones de votos, su padrino político no pudo volver al Senado, de donde salió forzosamente en 2020, en medio de las investigaciones en su contra.

No solo Uribe quedó fuera, tampoco lograron volver al Parlamento Miguel Polo Polo, con cinco procesos abiertos en la Corte Suprema por publicaciones discriminatorias y que incitaban a la violencia en las redes sociales, conforme a RTVC.
Asimismo, Laura Gallego, ex Miss Antioquia, tampoco logró llegar a la Cámara de Representantes. La aspirante del partido Cambio Radical fue apodada como 'Miss Paraca' luego de que se viralizara un video donde preguntaba a varios políticos si le dispararían a Petro o al exalcalde de Medellín, Daniel Quintero.
Aunque no tenía aspiración legislativa sino presidencial, otra de las grandes perdedoras fue la periodista y exdirectora de Semana, Vicky Dávila, quien tuvo poco más de 200.000 votos, a pesar del impulso que le dio el medio a su campaña antipetrista.
La fragmentación
Tal como ocurrió en el actual periodo legislativo, la fragmentación también acompaña a este nuevo Congreso. Quien resulte ganador en los comicios presidenciales tendrá que buscar alianzas con otros sectores políticos afines para lograr impulsar sus propuestas legislativas, refiere Razón Pública.
El presidente Petro tuvo que lidiar con los obstáculos de las fuerzas opositoras y exaliadas, que torpedearon sus reformas sociales, a pesar de que el Pacto Histórico tenía el mayor número de senadores.
En este escenario, donde no hay grandes mayorías, el Pacto Histórico muestra un avance con respecto a los comicios pasados, por lo que el reto será seguir sumando una base política que le garantice la permanencia en el poder y el cumplimiento de su proyecto político.

