El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debe enfrentarse a dos decisiones clave en la guerra de Irán: atacar la Isla de Jark con tropas terrestres o tomar las instalaciones nucleares de Isfahán, donde se cree que se almacena la mayor parte de uranio enriquecido iraní, recoge The New York Times.
La primera decisión pasaría por capturar la isla ubicada en el norte del golfo Pérsico, lo que permitiría a Washington controlar el principal puerto desde el que se exporta la mayor parte del petróleo iraní, generando una gran presión económica sobre el país persa.
Sin embargo, ocupar la isla implicaría mantener tropas allí durante un tiempo prolongado y protegerlas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que podría atacar desde la costa, así como usar pequeñas embarcaciones o destruir los oleoductos que abastecen el puerto de la isla con petróleo iraní. "Eso podría requerir una presencia militar continua, precisamente del tipo contra el que ha advertido la base política de Trump", señala el medio.
En cuanto a la captura de unos unos 440 kilogramos del combustible nuclear, se trataría de una incursión única, pero más arriesgada, ya que el uranio se encuentra almacenado en túneles profundos y el acceso es difícil tras los bombardeos estadounidenses del año pasado.
En este sentido, las fuerzas especiales tendrían que infiltrarse de manera sigilosa y tratar de acceder rápidamente o desplegar un enorme dispositivo de protección que podría durar días o semanas para extraer el material —almacenado en forma de gas dentro de cilindros— sin provocar riesgos tóxicos o radiactivos.
Funcionarios estadounidenses consideran urgente resolver la situación, ya que —según ellos— Irán podría usar ese material como presión para que Estados Unidos dé marcha atrás. Por su parte, Trump aseguró que todavía no se ha tomado ninguna decisión. "No hemos tomado ninguna decisión al respecto", dijo señalando que todavía están "lejos" de hacerlo.
Agresión contra Irán
- Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán la madrugada del sábado 28 de febrero con el objetivo declarado de "eliminar las amenazas" de la República Islámica.
- Los bombardeos causaron la muerte del ayatolá Alí Jameneí y de varios altos cargos militares. Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo iraní, fue elegido como su sucesor.
- En respuesta a la ofensiva, Teherán ha lanzado numerosas oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio.
- Asimismo, bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo que se comercia en el mundo. La situación ha disparado los precios del crudo.
- El nuevo líder supremo se dirigió a la nación por primera vez desde su nombramiento, a través de un mensaje en el que promete vengar cada una de las muertes sufridas por el pueblo iraní. Además, calificó de "fundamental" seguir bloqueando el estrecho de Ormuz, al tiempo que aseveró que se sopesa abrir otros frentes "donde el enemigo tiene poca experiencia y será extremadamente vulnerable".
- Mientras tanto, Washington sigue afirmando que está ganando el conflicto y que la ofensiva terminará "muy pronto", ya que "no queda nada que atacar". Por su parte, las Fuerzas Armadas iraníes informaron de más de 50 oleadas de ataques contra los artífices de la agresión.
Irán promete venganza contra Netanyahu, mientras se diluye la esperanza de acuerdo: MINUTO A MINUTO


