Hungría y Eslovaquia acordaron este lunes construir un oleoducto que transportará productos derivados del petróleo, como gasolina y diésel, medida que busca mejorar el suministro de combustibles para los dos países, según comunicó el Gobierno húngaro.
Se trata de un oleoducto que conectará la refinería de Százhalombatta, una de las plantas industriales estratégicas más importantes de Hungría, con la de Bratislava. La construcción, cuya finalización está prevista para el primer semestre de 2027, tendrá 127 kilómetros de longitud y será capaz de transportar 1,5 millones de toneladas de gasolina y diésel al año.
El ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, indicó que el nuevo oleoducto "hará que tanto Hungría como Eslovaquia estén mucho más protegidas frente a chantajes" como el que están sufriendo ahora "por parte de los ucranianos con el apoyo de Berlín y Bruselas". Con ello se refirió al bloqueo del tránsito de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba.
Por su parte, el Ministerio de Energía de Eslovaquia calificó la construcción de esa obra como un paso hacia la mejora de la estabilidad del abastecimiento en Europa Central. Se indicó que "las recientes interrupciones en el suministro de petróleo en la región demostraron la vulnerabilidad de la infraestructura energética y la necesidad de diversificar las rutas y fuentes de suministro".
"El nuevo oleoducto para productos derivados debería mejorar la flexibilidad del abastecimiento y permitir transferencias más eficientes de combustibles entre las refinerías de ambos países", concluyó la cartera.
Tensiones en torno a Druzhba
El acuerdo se produce en medio de las tensiones en torno al oleoducto Druzhba. A finales de agosto y principios de septiembre del año pasado, el régimen de Kiev perpetró varios ataques con drones y misiles contra Druzhba en territorio ruso, lo que provocó la suspensión del suministro de petróleo a Hungría y Eslovaquia.
Kiev atribuyó la suspensión del funcionamiento del oleoducto a daños causados por supuestos ataques rusos, mientras que Hungría y Eslovaquia acusaron a las autoridades de Ucrania de chantaje político en represalia por su postura independiente sobre el conflicto ruso-ucraniano.
En medio de la escalada, ambos países centroeuropeos suspendieron los suministros de diésel a Ucrania.
Hungría bloqueó además un préstamo de 90.000 millones de euros acordado en la UE para Ucrania, y amenazó con suspender el suministro de gas natural y electricidad a Kiev por la misma razón. Budapest también bloqueó el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia.


