Agentes del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) detuvieron a un ciudadano ruso reclutado por los servicios de inteligencia ucranianos en la República Popular de Donetsk para volar el coche de un funcionario de la administración local.
Según el organismo, el agente de Kiev mantenía el contacto con un oficial de inteligencia ucraniano a través de Telegram y, siguiendo sus instrucciones, recuperó componentes de un artefacto explosivo improvisado de un escondite.
"Mientras intentaba llevar a cabo su plan criminal, el autor fue detenido. Se descubrió e incautó un artefacto explosivo de 3.500 gramos a base de hexógeno con metralla, un detonador eléctrico y un control remoto", reza el comunicado.
El hombre detenido enfrenta cargos de intento de cometer un acto terrorista y de adquisición, transferencia, venta, almacenamiento, transporte, envío o porte ilícito de sustancias o artefactos explosivos. Las penas por estos cargos conllevan una condena de hasta cadena perpetua. El FSB destacó que el agente de Kiev confesó en sus delitos.
"Terror individual y masivo"
El mes pasado, el presidente Vladímir Putin declaró que Kiev no pudo vencer a Moscú en el frente y por eso optó por el terrorismo. "Al no lograr infligir una derrota estratégica a Rusia en el campo de batalla, el enemigo recurre al terror individual y masivo. Esto incluye bombardeos de ciudades, sabotajes de infraestructuras e intentos de asesinato de funcionarios gubernamentales y militares", dijo.
El jefe de Estado afirmó que el año pasado, el número de delitos relacionados con el terrorismo aumentó y la mayoría de ellos son, sin duda, obra de las agencias de inteligencia ucranianas.
- Kiev lleva a cabo constantemente ataques selectivos contra la población civil de las provincias fronterizas rusas. Drones y misiles ucranianos impactan contra vehículos, viviendas, zonas de ocio, centros comerciales y otras instalaciones civiles, dejando víctimas.
- Además, saboteadores ucranianos se ponen en contacto con personas que viven en Rusia y les dan instrucciones para organizar la destrucción de vías ferroviarias, puentes y otros objetos.

