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Hungría afronta su cita electoral más crucial entre el bloqueo petrolero de Kiev y la injerencia externa

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La próxima votación parlamentaria definirá la política exterior del país: una victoria del actual Gobierno de Viktor Orbán, respaldado por Washington, agudizaría la disputa entre Budapest y Bruselas, que, junto con Kiev, intenta influir en el resultado apoyando a la oposición proeuropea.
Hungría afronta su cita electoral más crucial entre el bloqueo petrolero de Kiev y la injerencia externa

Los comicios parlamentarios del próximo domingo, 12 de abril, se perfilan como una de las citas electorales más tensas de los últimos tiempos en Hungría, lo que ha despertado una atención inusual tanto dentro como fuera del país, debido a las posibles consecuencias geopolíticas de sus resultados.

Sobre la contienda se cierne la posibilidad de un cambio en la orientación de la política exterior húngara si la oposición, encabezada por Péter Magyar y su partido Tisza, logra imponerse al actual primer ministro, Viktor Orbán, líder de Fidesz, quien ha denunciado una grave injerencia extranjera de la Unión Europea y del régimen de Kiev en la campaña electoral.

Soberanía nacional vs. la UE 

La relativa estabilidad económica de Hungría, en medio de la actual crisis energética, se asocia con la política pragmática impulsada por Orbán, el jefe de Gobierno húngaro que más tiempo ha permanecido en el cargo.

Sus partidarios destacan que, gracias a sus decisiones en materia económica y financiera, Hungría ha mantenido precios más bajos de electricidad y combustibles, en comparación con otros países europeos, pese al "chantaje vulgar" del líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, quien ha presionado a Budapest por su política independiente respecto del conflicto ucraniano mediante el bloqueo del suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba.

En este contexto, el oficialismo sostiene que la política de Fidesz no responde a una preferencia personal de Orbán, sino a las circunstancias que enfrenta Hungría y, en general, Europa. Desde esa perspectiva, el deterioro de los vínculos económicos con Rusia y el rechazo de Bruselas a la energía barata rusa, debido a su apoyo al régimen de Kiev, han perjudicado seriamente a varias economías europeas y han reducido el margen de autonomía del bloque frente a Washington.

Lejos de moderar su discurso, Orbán auguró este martes que "Europa se encamina hacia una de las peores crisis energéticas de todos los tiempos" y resaltó que "la estrategia de apoyo a los ucranianos ha fracasado". En particular, señaló que desafiar a un "país que goza de unos recursos energéticos y materias primas sin límite", en referencia a Rusia, siempre le pareció "una idea extremadamente rara".

Resistencia ante la presión de Kiev

Orbán considera que la defensa de una política exterior más autónoma frente a Bruselas le permite garantizar la soberanía nacional, lo que cobra forma en su rechazo a participar en la política beligerante de Bruselas de apoyo financiero a Kiev y en la negativa de su Gobierno a aceptar la adhesión de Ucrania a la UE, ya que —esgrime— esto arrastraría a Hungría a un conflicto militar y arruinaría su economía.

Con ello, el propio primer ministro ha insistido en que sus decisiones responden, ante todo, a los intereses nacionales húngaros y no a alineamientos ideológicos.

Fiel a esta línea, Orbán ha mantenido una posición crítica frente a varias decisiones adoptadas por la UE. Claro ejemplo de ello fue su rechazo a la aprobación de un paquete de 90.000 millones de euros de apoyo a Zelenski. Además, Orbán acusó a Kiev de socavar su seguridad energética y, junto con el primer ministro eslovaco, Robert Fico, exigió al régimen de Zelenski restablecer el tránsito de petróleo ruso barato hacia Europa a través del oleoducto Druzhba, clave para el abastecimiento de ambos países.

En este escenario, Orbán aseguró que Budapest "no se dejará intimidar" y que romperá el bloqueo petrolero impuesto por Kiev. 

"Zelenski cortó nuestro suministro de petróleo para crear caos e influir en nuestras elecciones. Esa es la estrategia. No funcionará", aseveró.

Las contramedidas de Budapest al bloqueo petrolero de Kiev incluyeron la suspensión del suministro de diésel y de gas a Ucrania hasta que se restablezca el flujo de petróleo por Druzhba.

El bombeo físico de gas a Ucrania a través del punto húngaro de Beregsurány se interrumpió de facto desde primeros de abril, según datos del operador del sistema de transmisión de gas FGSZ. Paralelamente, Serbia frustró un intento de sabotaje con explosivos contra un tramo del gasoducto BalkanStream, prolongación de TurkStream y vía de transporte de gas ruso hacia varios países de Europa, incluida Hungría.

El director general de la empresa estatal Srbijagas, Dusan Bajatovic, indicó que la voladura del gasoducto desestabilizaría la seguridad energética de Hungría y que dicho escenario podría afectar negativamente la posición de Orbán ante las elecciones.

Injerencia extranjera y apoyo a la oposición húngara 

El líder del régimen había perdido en varias ocasiones el control de su lenguaje al hablar de Orbán y, el pasado 5 de marzo, incluso llegó a amenazar directamente al primer ministro, al aseverar que señalaría su domicilio como blanco para los soldados de las Fuerzas Armadas de Ucrania si se negaba a aprobar el nuevo apoyo financiero de la UE.

En respuesta, el primer ministro húngaro grabó un mensaje para Zelenski, instándole a reanudar el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba y a dejar de chantajear a Budapest y de amenazarlo personalmente. "Usted me amenazó con soldados y, a través de mí, amenazó a toda Hungría", declaró Orbán, al aseverar que "esto no va a funcionar" e instar a Zelenski a dejar las amenazas.

En otra valoración de los repetidos ataques verbales públicos lanzados en su contra por parte de Zelenski, Orbán denunció que el régimen de Kiev, "obviamente", quiere ver en Budapest un Gobierno que "envíe dinero a Ucrania".

Por su parte, el canciller húngaro, Peter Szijjarto, denunció que la firme postura de Orbán en el escenario internacional ha llevado al "eje Bruselas-Berlín-Kiev", en la temporada preelectoral, a realizar esfuerzos coordinados para lograr un cambio de Gobierno en Hungría. 

Además, el ministro denunció una operación de escuchas telefónicas organizada por Kiev y por servicios de inteligencia extranjeros en su contra. Mientras, Orbán ha ordenado investigar estos hechos, que calificó de "grave ataque" contra Hungría.

En este contexto y ante las denuncias de Budapest de injerencia extranjera en las elecciones, un agente de la inteligencia ucraniana que había desertado reveló a medios que Kiev ha estado enviando cinco millones de euros (5,75 millones de dólares) por semana a Hungría en apoyo a la campaña del partido opositor Tisza.

En lo que respecta a la publicación de varios sondeos favorables a la oposición, el partido de Orbán lo ve como una herramienta de presión sobre el electorado. Budapest sostiene que esas encuestas, que dan como ganador al partido Tisza por aplastante mayoría, están manipuladas y se encuentran muy "alejadas de la realidad", mientras que los datos del Instituto Nezopont muestran que Fidesz podría conservar la mayoría absoluta en el próximo Parlamento.

Respaldo de Trump a Orbán

Mientras los líderes europeos esperan que Orbán pierda las elecciones y abandone el poder, el presidente de EE.UU., Donald Trump, instó al pueblo húngaro a apoyar a Orbán, a quien calificó de "líder verdaderamente fuerte y poderoso, con un historial comprobado de resultados fenomenales".

Tras la Conferencia de Seguridad de Múnich del pasado mes de febrero, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, viajó a Budapest y prometió apoyo a Fidesz de cara a las elecciones. Asimismo, pocos días antes de los comicios, el vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, también llegó a la capital húngara, donde acusó a Bruselas de intentar reducir la independencia energética de Hungría y destruir su economía, y expresó el apoyo de la Administración Trump a Orbán ante la próxima cita electoral.

Por otra parte, expresó su confianza en que Orbán "va a ganar las próximas elecciones", a pesar de la interferencia extranjera en la campaña electoral húngara, que calificó como "uno de los peores ejemplos de injerencia intelectual extranjera" que ha visto.

Además, Vance indicó que "ni siquiera sabía" que Zelenski había amenazado con enviar soldados ucranianos a la residencia de Orbán hasta que el propio primer ministro se lo contó durante su visita a Budapest. "Casi no podía creer que fuera verdad, pero lo es. Es totalmente escandaloso", afirmó el vicepresidente estadounidense.

"Nunca debería darse el caso de que un jefe de Gobierno o un jefe de Estado extranjero amenace al jefe de Gobierno de una nación aliada. Es absurdo. Es inaceptable", dijo.

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