Cómo llega China con mejores cartas a la mesa antes de negociar con Trump

En medio de la guerra con Irán, China no solo evitó debilitarse, sino que aprovechó la crisis para reforzar su posición y llegar más preparada al próximo encuentro con Donald Trump.

A pesar de la opinión generalizada de que la guerra de Estados Unidos contra Irán tenía como objetivo debilitar las posiciones de su principal competidor, China, los resultados han sido totalmente opuestos.

En medio de la crisis, Pekín no solo evitó pérdidas graves gracias a las reservas acumuladas, sino que también logró fortalecer su imagen internacional. En consecuencia, el país se acerca a la próxima cumbre con Donald Trump, en mayo, con nuevas herramientas diplomáticas y políticas.

Sin encontrar un punto débil

A pesar de su dependencia de las importaciones de recursos energéticos, Pekín resultó estar mejor preparado para un bloqueo del estrecho de Ormuz que sus vecinos asiáticos.

En los últimos años, China ha acumulado reservas estratégicas de petróleo que superan los 500 millones de barriles y ha diversificado significativamente sus importaciones.

 

Como señaló a RT el director del Instituto de Países Asiáticos y Africanos de la Universidad Estatal de Moscú, Alexéi Máslov, aunque en la etapa inicial la crisis fue un "choque absoluto" para China, Pekín, a diferencia de Japón, no recurrió a sus reservas estratégicas. 

Saliendo con una imagen más sólida

Además de la estabilidad económica, el gigante asiático ha trabajado activamente en su posicionamiento diplomático.

China propuso una iniciativa de paz conjunta con Pakistán y desempeñó un papel clave para convencer a Irán de que aceptara un alto el fuego, un hecho que el propio Trump reconoció. Cuando le preguntaron si Pekín estaba implicado en lograr que Teherán negociara una tregua, el mandatario respondió: "Escucho que sí". La Casa Blanca informó que China y Estados Unidos habían discutido planes de alto el fuego en los "más altos niveles" de los gobiernos de ambos países. 

"Sin duda, en medio de los conflictos incesantes en Oriente Medio y Europa, China se presenta como un oasis de estabilidad, tanto para los negocios como para el turismo y las transferencias de dinero", opina Máslov. "Si China es capaz de actuar con sensatez en lo que respecta al estrecho de Taiwán y al estrecho de Ormuz, Trump debería mostrar el mismo apoyo en cuestiones de interés primordial para China", sostuvo Evan Medeiros, exalto funcionario de seguridad nacional y profesor de la Universidad de Georgetown, citado por RT. 

Cuidando el factor taiwanés

En plena crisis en Oriente Medio, Pekín también ha mostrado moderación en la cuestión de Taiwán, una de sus principales prioridades.

La líder de la oposición en Taiwán, Cheng Li-wun, llegó a China esta semana para una "misión de paz" por invitación de Xi Jinping, la primera visita de un presidente del Kuomintang al continente en una década. Al facilitar el diálogo con la oposición de Taipéi mientras media en la crisis de Irán, Pekín está intentando posicionarse como un estabilizador regional responsable, indica The Wall Street Journal.

Según Xinhua, Xi destacó que, independientemente de cómo evolucionen el panorama internacional y la situación en el estrecho de Taiwán, la tendencia general hacia el "gran renacimiento de la nación china" no cambiará, y el "impulso predominante para que los chinos de ambos lados del estrecho se unan no cambiará". 

De acuerdo con CNN, la guerra contra Irán ha suscitado entre los taiwaneses dudas sobre hasta qué punto Estados Unidos podría mantener su atención si se producen varias crisis a la vez, y que los retrasos en los envíos de armas, el agotamiento de las reservas de armamento y el enfoque transaccional de Trump hacia aliados y socios no hacen más que reforzar esas dudas

¿Quién tiene la posición más fuerte?

En vísperas de las negociaciones, Trump ha perdido la palanca económica con la que presionó a Pekín el año pasado: los aranceles, que fueron anulados por la Corte Suprema. Y aunque conserva la posibilidad de imponer nuevas restricciones comerciales, ya no puede hacerlo con la misma rapidez y de forma tan repentina, utilizándolas como cuña.

En este contexto, Maxim Gabrielian, analista del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía (Moscú), declaró a RT que China tiene más herramientas de presión de cara a las negociaciones, ya que el conflicto con Irán ha dañado el prestigio de Trump.

"Es evidente que el año pasado no fue el más acertado para Estados Unidos en lo que respecta a la competencia con China. Y es evidente que Venezuela e Irán fueron una estrategia para fortalecer posiciones de cara a una nueva ronda, de cara a una nueva cumbre", apuntó el analista.

En su opinión, Trump procurará evitar una escalada en las negociaciones con Pekín. "Trump intentará, precisamente durante la reunión con Xi Jinping, no agravar la situación, tratar de mantener esos acuerdos preliminares, esa especie de tregua comercial que se alcanzó el año pasado en la cumbre en Corea del Sur", aseveró.

"Trump no quiere involucrarse directamente en un enfrentamiento, sino, en términos generales, tomar todo lo que esté fuera de la región asiática, poner orden allí a favor de los Estados Unidos y, por así decirlo, regresar en una posición más sólida para enfrentarse con China", concluyó.

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