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Qué gana Pakistán al mediar entre EE.UU. e Irán

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Aunque las negociaciones entre Washington y Teherán en Islamabad no lograron avances concretos, permitieron a Pakistán proyectarse como un mediador relevante, reforzar su imagen internacional y ganar nuevos puntos de influencia en la región.
Qué gana Pakistán al mediar entre EE.UU. e Irán

Aunque las negociaciones entre Estados Unidos e Irán celebradas la semana pasada en Islamabad no tuvieron éxito, las partes coincidieron en un aspecto: el papel positivo de Pakistán, que organizó la reunión.

Donald Trump calificó de "hombres extraordinarios" al primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y al jefe del Ejército, Asim Munir, mientras que la parte iraní agradeció a Islamabad por "organizar el diálogo, haciendo hincapié en que esto refleja la profunda y excelente relación bilateral".

Detrás de estos esfuerzos se encuentra un intento más profundo de transmitir una imagen diferente del país, así como de alcanzar un estatus regional más influyente.

Un mediador conveniente

Últimamente, Pakistán ha llamado la atención pública por situaciones políticas internas, protestas masivas o conflictos fronterizos con sus vecinos, sobre todo con Afganistán e India. En este contexto, las autoridades de la nación buscan cambiar su imagen, presentando al país bajo una luz más favorable.

Su elección como mediador respondió a un conjunto de circunstancias. En primer lugar, Islamabad mantiene buenas relaciones con Irán, que le dio preferencia por ser un país vecino que no está directamente involucrado en el conflicto. En segundo lugar, para Trump, la elección de Pakistán resultó igual de conveniente; de hecho, a Asim Munir lo llama "su mariscal de campo favorito".

Al mismo tiempo, Islamabad no actúa en solitario. Las negociaciones fueron precedidas por una iniciativa de paz conjunta con China, así como por reuniones en Pakistán de altos funcionarios de Turquía, Egipto, Arabia Saudita y otros actores regionales, todos buscando aportar ideas no solo para la actual guerra regional, sino también para establecer "una plataforma política" que pudiera tener éxito.

Para Pakistán, estas negociaciones no son la primera experiencia de este tipo. Desempeñó un papel importante en la diplomacia que condujo a los Acuerdos de Ginebra de 1988, que pusieron fin a la guerra entre la Unión Soviética y Afganistán. También ayudó a facilitar canales entre Washington y Pekín a principios de la década de 1970, lo que condujo al viaje secreto del entonces secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger a China en 1971.

¿El Oslo del Este?

La intensificación de los esfuerzos de mediación ha dado lugar a especulaciones de que la ciudad está lista para convertirse en el 'Oslo del Este', un escenario para la diplomacia de alto nivel. Sin embargo, en Islamabad se persigue un modelo diferente de mediación.

"Por el contrario, Pakistán aporta un conjunto diferente de activos a la mesa. Sus canales militares establecidos en todo el mundo, su familiaridad con la región y su flexibilidad táctica son útiles para facilitar un diálogo delicado. Al igual que Noruega, Pakistán también aporta tropas a zonas posconflicto a través de su participación de larga data en misiones de mantenimiento de la paz de la ONU", señalan la periodista Tanya Goudsouzian y Murat Aslan, profesor asociado de la Universidad Hasan Kalyoncu (Turquía), en un artículo.

"Pakistán no pretende imitar el modelo noruego de neutralidad discreta y distante… Está configurando una forma de mediación más comprometida y arraigada en la región, que refleja su propia geografía y sus realidades estratégicas", coincide Amina Khan, del Instituto de Estudios Estratégicos de Islamabad.

Cálculo estratégico

Detrás de los esfuerzos pacificadores del país sudasiático se esconde también un cálculo estratégico que impide a Islamabad tomar partido en el conflicto.

Su economía depende en gran medida de los recursos energéticos del golfo Pérsico, y los 860 kilómetros de frontera común con Irán hacen que cualquier inestabilidad dentro de Teherán sea una amenaza para su propio territorio.

Además, la nación sigue enfrentándose a la rivalidad regional con la India, y el apoyo de Estados Unidos podría convertirse en una ventaja adicional en ese enfrentamiento.

En opinión del mayor general retirado pakistaní Tariq Rashid Khan, la relación entre Washington y su país ha ido mejorando en los últimos años. "Durante el conflicto del año pasado con la India, el desempeño del Ejército pakistaní y el liderazgo demostrado contribuyeron a la percepción de Pakistán como un actor más creíble y confiable". "Ahora, al facilitar el diálogo en torno a las tensiones entre Estados Unidos e Irán, ha mejorado su credibilidad diplomática y su influencia", agregó.

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