La mayoría de las instalaciones militares de Estados Unidos en Oriente Medio resultaron seriamente dañadas por los constantes ataques por parte de Irán, según reveló una investigación de CNN. El informe describe un impacto significativo en la infraestructura militar estadounidense en la región, incluyendo bases clave en varios países del Golfo.
Uno de los casos más destacados es el del Campamento Buehring, en Kuwait, que pasó de ser un centro logístico activo a una instalación "casi vacía y gravemente dañada" tras semanas de bombardeos con misiles y drones.
La investigación señala que ataques similares se registraron en al menos 16 instalaciones estadounidenses en ocho países, lo que representa la mayoría de las posiciones militares de Washington en la región. Una fuente citada en el informe afirmó que "nunca habían visto algo así en bases estadounidenses". Describieron los ataques como "rápidos y dirigidos utilizando tecnología avanzada", con objetivos como aviones de alto valor, sistemas de radar y equipos de comunicaciones.
Entre los sistemas afectados figuran aeronaves como el Boeing E-3 Sentry, así como los radomos, unas estructuras que protegen antenas parabólicas vitales para la transmisión de datos, y complejos de radares considerados esenciales para la defensa aérea. Fuentes citadas indicaron que para EE.UU. estos últimos son el "recurso más caro y más limitado en la región".
"Blancos fáciles"
La investigación destacó el dilema para los aliados regionales de Washington, quienes consideran que la presencia militar estadounidense sigue siendo vista como clave para la seguridad regional. Sin embargo, también han sido testigos de cómo estas instalaciones, antes consideradas fortalezas formidables, se han convertido en "blancos fáciles". Una fuente saudí afirmó que esta guerra evidenció que la alianza con EE.UU. "no es inexpugnable".
El informe también subraya que hay una mejora en las capacidades de vigilancia iraníes, incluyendo la adquisición de tecnología satelital avanzada, lo que le ha dado al país persa acceso a imágenes de alta calidad y ha incrementado así la precisión de sus ataques, planteando más interrogantes sobre la vulnerabilidad de la presencia militar estadounidense en la región.