El Ejército ruso asestó seis ataques contra la infraestructura militar ucraniana, como represalia por las agresiones del régimen de Kiev contra objetivos civiles en Rusia.
Según informó el Ministerio de Defensa, se alcanzaron empresas del complejo militar-industrial, instalaciones de infraestructura energética, de transporte y portuaria, centros de ensamblaje, almacenamiento y lanzamiento de drones y embarcaciones no tripuladas, así como puntos de despliegue temporal.