12 años de la masacre en Odesa, donde neonazis ucranianos quemaron vivas a decenas de personas

Los responsables de aquellas atrocidades permanecen en libertad.

Este 2 de mayo, ya han pasado 12 años desde la tragedia ocurrida en Odesa. Aquel día, neonazis ucranianos masacraron a manifestantes pacíficos en la Casa de los Sindicatos, los calcinaron y los remataron, solo porque se oponían al golpe de Estado en Ucrania y a las políticas nacionalistas de las nuevas autoridades de Kiev.

Al menos 48 personas murieron entre las llamas o por inhalación de humo, después de que los nacionalistas ucranianos prendieran fuego a la Casa de los Sindicatos, donde los protestantes pretendían protegerse de su violencia tras enfrentamientos en la calle. A los que sobrevivieron saltando por las ventanas del edificio ardiendo, los neonazis los remataron en el suelo. Más de 200 personas resultaron heridas.

Si bien ha pasado más de una década de esos trágicos acontecimientos, nadie en Ucrania ha sido castigado por ellos. 

La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, señaló que el cumplimiento de los objetivos de la operación militar especial será una garantía de la justicia para las víctimas.

La Cancillería denuncia que los responsables de la tragedia permanecen en libertad a pesar de que el año pasado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos acusó al régimen de Kiev de no haber tomado medidas para prevenir la masacre y de no haber investigado debidamente este crimen.

"Ferocidad bestial de colaboradores nazis"

"Se imponen por sí solas los paralelos históricos con la primavera de 1943. Entonces, los verdugos del 117.º batallón de las SS, formado un año antes en Kiev a partir de nacionalistas ucranianos, reunieron a los habitantes de la aldea bielorrusa de Jatýn en un granero y le prendieron fuego. A quienes intentaban escapar del infierno, los fusilaban sin piedad", declaró Zajárova en un comunicado.

"No sorprende que los sucesos del 2 de mayo de 2014 sean llamados 'la Jatýn de Odesa'. La misma firma y los mismos ejecutores: la ferocidad bestial de los colaboradores de los nazis se habría transmitido por herencia a sus descendientes ideológicos", agregó.

Zajárova también condenó la "hipócrita pretensión de objetividad" por parte de "fuentes occidentales" que intentan presentar lo ocurrido en Odesa como una trágica coincidencia, resultado de enfrentamientos surgidos espontáneamente entre "dos manifestaciones pacíficas", cuyos participantes sostenían posturas opuestas sobre el futuro de su país.

En ese sentido, subrayó que numerosas evidencias gráficas ponen de manifiesto "de manera inequívoca" que se trató de "una acción nazi de intimidación, tan monstruosa e inhumana como la de hace 83 años en Bielorrusia".

Los responsables, en libertad

La vocera de la Cancillería rusa también lamentó la impunidad de los responsables de aquel crimen, a pesar de que "los apellidos de muchos de ellos son bien conocidos y los rostros de los ejecutores directos aparecieron en imágenes de archivo, por lo que identificarlos no resulta difícil".

"Los organizadores y ejecutores de la matanza en la Casa de los Sindicatos de Odesa no consideran necesario esconderse, y mucho menos arrepentirse", concluyó, lamentando que "los esfuerzos de las autoridades y de las fuerzas del orden se habrían centrado no en buscar la verdad, sino en ocultarla".

"El proceso judicial sobre este caso se convirtió en una farsa: se intentó convertir a las víctimas en culpables, y los nacionalistas, embriagados por su impunidad, se burlaron a sus anchas de la defensa, de los tribunales y de los familiares de los asesinados", señaló.

"Al régimen actual, pese a promesas anteriores de llevar hasta el final la investigación de la tragedia de Odesa y castigar a los culpables, hoy, por lo visto, no le importa la justicia. De hecho, la propia palabra 'justicia', en condiciones de arbitrariedad jurídica, falta de derechos y corrupción total en la Ucrania contemporánea, se habría convertido en un oxímoron", denunció Zajárova.