Las personas que sufren caídas accidentales en la edad adulta pueden tener un riesgo mucho mayor de desarrollar demencia, sugiere un metaanálisis de cinco estudios que implicaron a casi 3 millones de personas, informa Science Alert.
Investigadores de la Universidad de Medicina Tradicional China de Changchun descubrieron que incluso una sola caída después de los 40 años se asociaba con un aumento aproximado del 20 % en el riesgo de un diagnóstico futuro. Y para las personas que sufrían caídas repetidas, la probabilidad de desarrollar demencia aumentaba en un 74 %, según el artículo publicado en la revista The Journal of Post-Acute and Long-Term Care Medicine (JAMDA).
¿Qué relación guardan las caídas y la demencia?
Los expertos apuntan tres posibles razones para esta relación, que además podrían estar funcionando conjuntamente.
En primer lugar, lo más obvio y directo: las lesiones craneales por caídas pueden dañar directamente el tejido cerebral.
Segundo, los problemas de coordinación suelen ser los primeros signos de alerta de cambios neurodegenerativos, que los médicos diagnostican oficialmente años después.
La tercera razón es psicológica: tras una caída, las personas se vuelven menos activas y salen menos por miedo a volver a lesionarse, y la inactividad acelera el envejecimiento cerebral.
Los autores del estudio recalcan que las caídas no deben considerarse simplemente torpeza. Sugieren que los médicos utilicen el historial de caídas como indicador para una evaluación temprana de las capacidades cognitivas de los pacientes.
La detección y prevención precoces pueden ralentizar la progresión de la enfermedad.