Los aeropuertos de Alemania se preparan para un verano con más cancelaciones de vuelos por la crisis del queroseno originada por la guerra en Oriente Medio, cuyo impacto podría concentrarse en aerolíneas de bajo costo y en destinos turísticos menos demandados, apunta el sector.
"Hay que temer que se cancelen más vuelos, sobre todo en 'low cost' y en destinos menos relevantes", afirma a Welt el director ejecutivo de la asociación aeroportuaria ADV, Ralph Beisel.
El directivo advierte que el golpe podría extenderse durante 2026. En el mejor de los casos, prevé un estancamiento del número de pasajeros; en el peor, una caída de capacidad de hasta el 10 % en algunos aeropuertos. "Extrapolado a todos los aeropuertos, 20 millones de pasajeros se verían afectados", anticipa, precisando que habrá rutas que dejarían de operarse y otras con menos frecuencias y tarifas más altas.
Asimismo, Beisel señala que los recortes pueden ocurrir incluso sin necesidad de carencia física de combustible, pues los costos ya están presionando la rentabilidad. "El queroseno lleva más de dos meses al doble de precio que antes de la guerra [de EE.UU. con Irán] y no esperamos una normalización en los próximos meses", afirma, recordando que el combustible suele representar alrededor del 30 % de los costos operativos de una aerolínea.
Ante ese escenario, los aeropuertos han pedido alivios estatales y han reclamado suspender a corto plazo el impuesto al transporte aéreo y, a medio plazo, reducirlo al menos a la mitad. Beisel cita, además, el caso de la colapsada 'low cost' estadounidense Spirit, que —según indicó— cesó operaciones por el alza del queroseno, y las advertencias de beneficios emitidas por American Airlines y United Airlines por la misma razón.
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