El encuentro este jueves en Pekín entre el presidente Xi Jinping y su homólogo estadounidense, Donald Trump, se inició con un fuerte y firme apretón de manos, que se convirtió en un silencioso y competitivo duelo no verbal.
El inquilino de la Casa Blanca intentó imponer el estilo que ya se ha convertido en su sello: aferrar la mano de la otra persona y tirar de ella bruscamente hacia su propio cuerpo. Sin embargo, Xi no le permitió tomar la iniciativa y mantuvo el control sin ceder terreno ni permitir que Trump girara o tirara su mano.
El estrechón se prolongó por cerca de 15 segundos, más de lo habitual, lo que generó una visible tensión. Durante el mismo, Trump le dio dos palmaditas en la mano a Xi y poco después el miniduelo diplomático entre ambos terminó.
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