Ante la necesidad de reconstruir sus reservas, EE.UU. busca aumentar su capacidad de ataque con misiles de crucero e hipersónicos asequibles. Para ello, el Pentágono probará tecnología de nuevas empresas de defensa, planeando adquirir más de 10.000 misiles de crucero y unas 12.000 armas hipersónicas de bajo coste, recoge Business Insider.
El Departamento de Defensa anunció el miércoles acuerdos con Anduril, CoAspire, Leidos y Zone 5 Technologies para el programa de "Misiles Contenedorizados de Bajo Coste" (LCCM, por sus siglas en inglés), con la intención de comenzar a comprar los misiles de prueba en junio.
Se destaca Anduril, con su misil Barracuda-500M de 1.000 unidades en tres años, mientras Leidos modificará su misil de crucero pequeño AGM-190 para convertirlo en una variante de mayor tamaño para el programa. Asimismo, CoAspire y Zone 5 aportarán experiencia previa de la iniciativa de munición de ataque de alcance extendido (ERAM) de 2024, que fue diseñada para el conflicto en Ucrania.
El Pentágono también firmó un acuerdo con la empresa emergente Castelion para adquirir un mínimo de 500 misiles hipersónicos Blackbeard en los próximos dos años, con planes de aumentar la producción a 12.000 unidades en cinco años si consiguen más financiación. El sistema Blackbeard, creado como una alternativa hipersónica de bajo coste, a pesar que su precio final no se haya hecho público, se desplegará desde lanzadores de cohetes HIMARS o futuras plataformas no tripuladas.
Preparación para futuros conflictos armados
El armamento destinado a Ucrania, sumado al conflicto en Oriente Medio, ha expuesto las limitaciones industriales de defensa de EE.UU., especialmente por el alto consumo de misiles Tomahawk y balísticos de ataque de precisión en los ataques contra el país persa.
Por este motivo, el Departamento de Defensa busca la producción masiva y económica de misiles para asegurar más resistencia y capacidad de ataque cuando la demanda supere a la producción convencional.
El proyecto priorizará a empresas de defensa emergentes sobre los contratistas tradicionales, quienes enfrentan críticas por sus altos costes y lentitud. La estrategia, alineada con los esfuerzos del Pentágono por diversificar su base industrial más allá de gigantes como Lockheed Martin o RTX, responde al temor de no poder reabastecer municiones en un conflicto mayor o prolongado, como sería un posible enfrentamiento contra China, particularmente por Taiwán.
Al mismo tiempo, se espera que otras empresas incrementen su producción sin fondos militares directos, realizándose bajo un modelo enfocado en premiar la rapidez, la innovación y el capital privado. Esta iniciativa, parte del plan para crear un "arsenal de la libertad", busca aprovechar la inversión del sector privado en lugar de depender únicamente del financiamiento gubernamental. Paralelamente, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) trabaja en el desarrollo de misiles económicos y de rápida fabricación, buscando producirlos en días en lugar de meses.
"Estamos yendo más allá de los contratistas principales tradicionales para expandir nuestra base industrial, acelerando los plazos de las pruebas y enviando una señal clara de demanda a largo plazo a los nuevos participantes innovadores", informó el subsecretario de Guerra para Adquisiciones y Sostenimiento, Michael Duffey.