Ante el continuo enfriamiento de las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados europeos, la UE se prepara cada vez con mayor seriedad para un escenario en el que Washington podría reducir su participación en la OTAN.
Trump ya ha criticado en repetidas ocasiones a la Alianza por su falta de apoyo en la guerra contra Irán y la ha calificado de "tigre de papel". Al mismo tiempo, los líderes europeos critican cada vez más abiertamente la aventura militar estadounidense-israelí en el Medio Oriente.
En este contexto, la revista The Economist informa que, en las capitales europeas, se han comenzado a elaborar planes secretos de conducción de operaciones militares en caso de una posible salida de EE.UU. de la OTAN.
¿En qué consiste el plan?
Según la publicación, tras la crisis de Groenlandia, varios países de la UE llegaron a la conclusión de que Europa debe prepararse para garantizar su propia seguridad sin depender de la infraestructura militar estadounidense ni de los mecanismos de mando de la OTAN.
"La crisis de Groenlandia fue un llamado de atención. Nos dimos cuenta de que necesitamos un Plan B", dijo un funcionario de defensa sueco.
Según la publicación, la esencia del Plan B consiste no solo en la autosuficiencia en municiones, sino también en el desarrollo de un mecanismo de mando en el que el papel principal recaiga en los militares europeos.
Como señala The Economist, la base de una arquitectura de seguridad de este tipo en el norte de Europa podría ser una coalición de los países bálticos y escandinavos, junto con Polonia.
Otra opción que se está considerando es la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF, por sus siglas en inglés), una alianza liderada por el Reino Unido que agrupa a diez países del norte de Europa y del Báltico, con una sede cerca de Londres. Inicialmente, la estructura se creó en 2014 como complemento de la OTAN para dar una respuesta rápida a situaciones de crisis que no entraran en el ámbito de aplicación del artículo 5 de la Alianza. Ahora, sin embargo, es precisamente la JEF la que podría convertirse en el prototipo de un futuro sistema de seguridad europeo sin los Estados Unidos.
¿Le conviene a Trump salir de la OTAN?
Las amenazas del presidente estadounidense de abandonar la Alianza otorgan a los líderes europeos más herramientas de influencia, opina el politólogo ruso Timoféi Bordachiov, director de programa del Club de Debate Internacional Valdái.
"En Europa se entiende perfectamente que, sin mantener su presencia en el Viejo Continente, Washington corre el riesgo de encontrarse en un aislamiento geopolítico total. Y todo ese discurso de que la OTAN sirve para proteger a los europeos de supuestos enemigos terribles no es más que la reproducción de un mito. Todo el sentido de este mito radica en inventar un envoltorio bonito para el panorama real de las relaciones entre EE.UU. y Europa, donde es precisamente Washington la parte más interesada en continuar con las 'relaciones especiales'", señala.
Según el experto, tal escenario haría que los costos de un posible enfrentamiento con Rusia fueran inevitablemente más altos, ya que privaría a los estadounidenses de su base de operaciones y pondría su territorio en peligro.
Además, Washington perderá la posibilidad de chantajear a Rusia con el avance de sus materiales nucleares hacia su frontera.
"En otras palabras, para Estados Unidos, la presencia militar en Europa es una enorme carta diplomática, cuya pérdida sería una catástrofe para sus relaciones con sus principales rivales en Eurasia. Los gobiernos estadounidenses anteriores lo entendían perfectamente, pero hay dudas de que la actual Administración lo tenga tan claro", añadió.



