El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia y expresidente del país, Dmitri Medvédev, explicó en sus redes sociales, a través de siete argumentos, por qué la Ucrania actual es un Estado fallido destinado a una desaparición inevitable.
Dependencia financiera externa
El alto funcionario recordó que Ucrania vive a costa de la financiación externa procedente de organizaciones internacionales, en forma de subvenciones, créditos y apoyo directo con fondos de la Unión Europea, EE.UU., el FMI y el Banco Mundial.
En este contexto, Medvédev estimó que, sin esa ayuda externa, el presupuesto ucraniano tendría un déficit de más del 50 %.
"Un Estado que no es capaz de mantener su propia estabilidad financiera y defensiva sin inyecciones externas permanentes pierde inevitablemente su soberanía", dijo.
Pérdida de territorios
Medvédev señaló que el control sólido sobre el propio territorio es uno de los signos básicos de un Estado en toda regla; sin embargo, "Ucrania ha perdido de manera irreversible más del 20 % del territorio que recibió tras la desintegración de la URSS".
"Y, sin duda, pronto perderá más tierras", pronosticó.
Gran reducción de la población desde 1991
El político ruso constató que, a día de hoy, Ucrania ya ha perdido más de la mitad de su población.
"En un período histórico sumamente corto, la población se redujo a más de la mitad: esto no es simplemente una crisis, sino una prueba de la muerte biológica de la nación", sostuvo.
Medvédev explicó que, en 1991, dentro de las fronteras de la República Socialista Soviética de Ucrania, vivían más de 51,5 millones de personas, mientras que hoy, según "las estimaciones más optimistas", en los territorios controlados por Kiev quedan menos de 23 millones. Algunos analistas, por su parte, hablan de 18 millones.
Deterioro del potencial industrial y agrícola
Medvédev se refirió a estimaciones según las cuales Ucrania ha perdido casi la mitad de su potencial industrial y detalló que "solo en 2022, cerca del 20 % de las empresas industriales paralizaron totalmente su actividad".
"En particular, Ucrania perdió más del 70 % de su metalurgia y el acceso a reservas de recursos minerales valoradas en más de 12 billones de dólares", especificó.
Además, señaló que el potencial agrario ucraniano se redujo en más del 20 %, lo que equivale a entre 5 y 6 millones de hectáreas de tierras agrícolas que "se han perdido o han quedado fuera de explotación debido a la pérdida de territorios, las acciones bélicas o el minado".
Asimismo, agregó que ha sido destruida la infraestructura de procesamiento y almacenamiento de la producción.
Ilegitimidad de las instituciones estatales de Ucrania
Medvédev denunció que la mayoría de los órganos centrales del poder en Ucrania "no existen": o bien han perdido sus facultades, o bien fueron constituidos en violación de la Constitución, entre ellos el presidente, el Gobierno, el Tribunal Constitucional y otros tribunales.
El mandato presidencia de Zelenski expiró el 20 de mayo de 2024.
Influencia decisiva de actores externos
"Ucrania vive bajo un régimen de gobernación externa: la actividad del Estado está dirigida de hecho por funcionarios extranjeros e internacionales", resaltó.
Medvédev argumentó que, en Ucrania, actualmente, los asuntos relacionados con la infraestructura anticorrupción, la reforma del gobierno corporativo, el sistema judicial, el mercado de tierras, la energía y la gestión de los activos estatales se tratan con la participación directa de Estados extranjeros.
Dirigido por un drogadicto
"Al frente de este Estado fallido se encuentra un individuo enfermo de drogodependencia, con todos los signos de una desintegración de la personalidad", afirmó en referencia al líder del régimen ucraniano, Vladímir Zelenski.
Además, recalcó que Zelenski montó "un sistema sin precedentes de saqueo de la ayuda occidental por valor de cientos de miles de millones de dólares". También, el expresidente ruso destacó que los poderes de Zelenski como presidente del país "expiraron hace ya mucho tiempo".
En conclusión, Medvédev afirmó que la degradación de Ucrania es "un proceso irreversible y continuará". "Ni las declaraciones propagandísticas de los países occidentales sobre un apoyo global ilimitado ni las falsas promesas de adhesión a la OTAN o a la Unión Europea detendrán su descomposición sistémica. Desde una perspectiva histórica, la desaparición de la llamada Ucrania es inevitable", resumió.