Un empleado de la central nuclear de Zaporozhie falleció y otro resultó herido en un nuevo ataque de drones ucranianos a la cercana ciudad de Energodar, que alberga al personal de la instalación atómica, según declaró este jueves, el director de la corporación estatal rusa de energía nuclear Rosatom, Alexéi Lijachov.
El ataque de la tarde del miércoles afectó a cuatro residentes de Energodar, dos de los cuales son trabajadores del taller de reparaciones centralizadas de la central. Así, detalló que "uno de ellos ha resultado herido y los médicos luchan por salvarle la vida, y se le está prestando toda la asistencia médica posible", mientras "el segundo ha fallecido".
Lijachov señaló que este es ya el segundo asesinato de un empleado de la central nuclear a manos de las Fuerzas Armadas de Ucrania este año, luego que un conductor de la empresa murió en un ataque contra el edificio del taller de transporte. "Cada mes registramos heridos", añadió el directivo.
De esta manera, sostuvo, "las Fuerzas Armadas de Ucrania han pasado a asesinar de forma deliberada y sistemática a trabajadores de la central nuclear de Zaporozhie", la más grande de Europa.
Subrayó que asesinar a los responsables de la seguridad nuclear es potencialmente una "doble tragedia". "Puede ocurrir cualquier cosa: un fallo de equipamiento, un desastre natural, un accidente industrial. El ser humano, un simple empleado de la central nuclear, es siempre la primera y la última barrera frente a la extensión de un accidente", explicó.
En este sentido, denunció que "cazar a trabajadores nucleares es un acto inhumano por parte de los operadores de drones ucranianos, que no son conscientes de la magnitud de las consecuencias de sus actos".
"Y esas consecuencias pueden ser tales que afecten tanto a Ucrania como a Rusia y a una parte considerable de Europa", advirtió.
Lijachov enfatizó que las fuerzas ucranianas llevan ya varios años bombardeando la central de Zaporozhie y que "la agresión no deja de intensificarse", mencionando que, de los ataques contra instalaciones auxiliares, han pasado a atacar la infraestructura energética y, posteriormente, a destruir los principales equipos de la planta nuclear. Y ahora, a la caza deliberada del personal.


