El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció este jueves que su país está siendo objeto de agudas presiones extranjeras, cuyo objetivo es convertir el "dolor del pueblo" cubano, derivado de más de seis décadas de bloqueo económico estadounidense, en un "arma contra sí mismo".
"Contra Cuba se libra una guerra económica –y, a la vez, mediática y psicológica– estimulada y financiada desde el exterior, que pretende convertir el auténtico dolor del pueblo en un arma contra sí mismo", denunció el mandatario ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde esta jornada se aprobó un conjunto de transformaciones económicas y sociales destinadas a preservar los logros de su modelo socialista, en el contexto de una intensificación inédita de las coerciones impuestas por Washington.
El líder admitió que existen malestares y reclamos legítimos atribuibles a la gestión gubernamental de la crisis, pero distinguió esos pareceres de las operaciones psicológicas destinadas a quebrar la fortaleza comunitaria, uno de los pilares de la larga resistencia del país antillano frente a la Casa Blanca.
"Laboratorios como armas"
En sus palabras, el análisis de expertos ha dejado firmemente establecido que "corre mucho dinero en laboratorios concebidos como armas y existe una estrategia diseñada, con pasmosa crueldad" para llevar a los cubanos "a la desesperación".
"Una cosa es criticar a Cuba para mejorarla; otra muy distinta trabajar para destruirla por un puñado de dólares. Eso se llama mercenarismo. Una cosa es pensar diferente; otra es promover el odio, el caos y la entrega y la anexión de la nación", consideró, al tiempo que aludió a campañas de redes basadas en mensajes de odio, mentiras, manipulaciones, demonizaciones e insultos, ejecutadas por "servidores entusiastas del imperio".
"El desafío de esta nueva etapa es hacer mejor las dos cosas a la vez: defender la soberanía sin apagarle la voz a nadie y combatir la injerencia, sin confundir al que tiene opiniones diferentes con un traidor. […]. A nadie en esta tierra se le persigue por pensar distinto, pero esta nación tampoco permitirá que con la bandera prestada de una libertad diseñada desde afuera, se use a nuestros propios hijos como carne de cañón contra la independencia de su patria", completó.
Bloqueo económico y amenazas de Trump
Washington mantiene el bloqueo económico y comercial contra la isla desde hace más de seis décadas. Desde que el presidente de EE.UU., Donald Trump, asumió su segundo mandato en enero de 2025, ha arreciado su política de cerco y asfixia total hacia los cubanos.
Esta política extraterritorial de EE.UU. ha estado acompañada de serias amenazas, en las que el propio Trump ha manifestado que estaría dispuesto a utilizar la fuerza si fuera necesario para derrocar al Gobierno de Cuba, que por su parte denuncia esas acciones de Washington como una táctica de "genocidio".
Además, en reiteradas ocasiones la Administración Trump, que mantiene activo un despliegue militar en el Caribe con tropas del Comando Sur, ha admitido que el objetivo de su política contra Cuba es impedirle cualquier tipo de ingresos económicos a La Habana e incluso bloquear el suministro de petróleo, que es fundamental para los requerimientos energéticos de la mayor de las Antillas.
La situación afecta gravemente a la economía del país caribeño, que en los últimos meses ha sufrido el impacto de un bloqueo multidimensional reforzado con numerosas medidas coercitivas por parte de la Casa Blanca, que han puesto en peligro servicios fundamentales para Cuba como energía, electricidad, salud, educación, transporte, alimentos y turismo, entre otros.



