La Fuerza Aérea de Estados Unidos adjudicó contratos a Anduril y General Atomics para la producción de una nueva generación de drones de combate autónomos. Los modelos FQ-42 y FQ-44 forman parte del programa Collaborative Combat Aircraft (CCA), concebido para operar junto a aeronaves tripuladas y atacar objetivos en profundidad dentro del territorio enemigo.
La decisión llega en un momento en que drones pequeños y de bajo costo han transformado el concepto de combate. Sin embargo, la Fuerza Aérea de EE.UU. sostiene que también necesita aeronaves más grandes y avanzadas para misiones en espacios aéreos altamente defendidos. Según la institución, estos sistemas representan "la próxima evolución crítica del poder aéreo".
La adjudicación se produjo cuatro meses antes de lo previsto. El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, afirmó que el programa prevé incorporar más de 150 drones de combate antes de que termine la década. Aunque no se reveló el valor de los contratos, documentos presupuestarios contemplan más de 1.000 millones de dólares para el programa en el año fiscal 2027 y más de 9.500 millones durante los cinco años siguientes.
