En el Pentágono, bajo el liderazgo de Pete Hegseth, continúa la purga cuando otro alto cargo militar abandonó el Departamento de Guerra estadounidense.
Funcionarios estadounidenses aseguran que, dentro del departamento reina el caos y un clima de desconfianza, mientras el secretario continúa impulsando cambios en el personal.
Dimisiones en cadena
El general Chris Donahue, que había solicitado su retiro, dejará su cargo en los próximos días, informó este martes The Atlantic. Fue el último soldado estadounidense en abandonar Afganistán durante la caótica retirada de 2021.
Según la publicación, Donahue en su momento fue considerado como posible candidato para dirigir todo el Ejército, pero ahora figura entre los nombres más destacados de una lista cada vez más larga de oficiales apartados bajo Hegseth.
El general había tenido enfrentamientos con el secretario antes de decidir retirarse, según CBS News, que señaló que el Ejército confirmó el 2 de julio su último día, tras apenas un año y medio al frente de las fuerzas estadounidenses en Europa y África.
Su salida amplía la purga que ha ido reduciendo los altos niveles del Pentágono desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025. En primavera, Hegseth ya apartó al general más alto del Ejército, Randy George. Así, con esta última dimisión, el secretario ha expulsado o forzado el retiro de 24 generales y altos mandos, sin ofrecer motivos relacionados con el rendimiento.
Clima de caos
En este contexto, los medios informan que en el Pentágono comienza a imponerse un ambiente de caos y tensión. Paul Eaton, general de división retirado, declaró a The Guardian que el alto mando militar estadounidense ha sufrido un daño significativo.
"Se genera una fractura en la cohesión del personal a ese nivel. Es como si, aunque no te hayan expulsado, te preguntaras si serás el siguiente si le dices algo inapropiado a la persona que está a tu izquierda o a tu derecha, lo cual podría provocar la ira del secretario de Defensa o del presidente", señaló.
"Es un ambiente realmente tóxico cuando tienes miedo de decir lo que piensas, y no solo de decirle la verdad a los de arriba, sino también de defender a las Fuerzas Armadas frente a decisiones estúpidas", agregó.
Una fuente de CNN dentro del Departamento de Guerra afirma también que a la gestión de Hegseth le falta claridad en los procedimientos internos, debido a una "paranoia generalizada". "Todo se decide caso por caso porque no hay delegación ni confianza. Y sin delegación ni confianza, no se pueden tomar decisiones políticas", indicó.
Aislamiento de Hegseth
La naturaleza de los despidos y del clima en el Pentágono también estaría vinculada al propio aislamiento del secretario. Fuentes de The Guardian describen a Hegseth como "cada vez más aislado dentro de la enorme burocracia del Pentágono y rodeado de un pequeño círculo de amigos y familiares cercanos".
Según la publicación, el personal del Pentágono se ha sorprendido al verlo acompañado en reuniones oficiales por su esposa, exproductora de Fox News, quien suele sentarse al fondo durante estos encuentros. Entre sus colaboradores más cercanos también figuran su hermano Phil, nombrado asesor principal, el abogado Tim Parlatore —que ha representado previamente a Hegseth y a Trump— y Ricky Buria, exmarine y funcionario de la Administración Biden, con quien ha estrechado vínculos.
El propio Hegseth, según el medio británico, sufre paranoia ante la posibilidad de que Trump decida destituirlo por considerar insuficiente su cualificación para dirigir el Departamento de Guerra.
"Todo esto está impulsado por la inseguridad y la paranoia que Pete ha desarrollado desde el 'Signalgate'. Lamentablemente, esto es alimentado por algunos de sus asesores más cercanos, que deberían intentar calmar la situación", señaló una fuente del Pentágono al New York Post, en referencia al chat grupal de marzo de 2025, en el que Hegseth incluyó por error a un periodista.
El secretario teme ser sustituido por Dan Driscoll, secretario del Ejército estadounidense y aliado cercano del vicepresidente J. D. Vance. "[Hegseth] tiene un gran conflicto con Driscoll. Y la Casa Blanca le ha dicho que no puede despedirlo, al menos por ahora", afirmó una fuente cercana a la Administración Trump.