¿Qué busca la UE con su cortejo a Armenia, exrepública soviética que ahora decide su futuro?

Mientras la Unión Europea intensifica su acercamiento a Armenia con nuevas promesas, surgen dudas sobre si el bloque será realmente capaz de compensar las pérdidas que podría acarrear para el país caucásico un deterioro de las relaciones con Moscú.

Armenia continúa estrechando sus vínculos con la Unión Europea. Este jueves, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, visitó Ereván para prometer al país beneficios económicos derivados de una mayor integración con el bloque comunitario.

Sin embargo, este acercamiento ya está repercutiendo en las relaciones entre Armenia y Rusia. En medio de las crecientes discrepancias, Moscú ha restringido el acceso de determinadas categorías de productos armenios a su mercado.

Desde Bruselas aseguran que están dispuestos a compensar las posibles pérdidas, aunque sigue abierta la cuestión de hasta qué punto esas promesas podrán materializarse.

Entre dos polos de integración

En marzo de 2025, la Asamblea Nacional de Armenia aprobó un proyecto de ley para iniciar el proceso de adhesión a la Unión Europea. Sin embargo, el bloque comunitario aún no ha presentado oficialmente una invitación de ingreso al país exsoviético.

Tras una primera cumbre bilateral, celebrada en Ereván a inicios de mayo, Armenia y la UE firmaron varios documentos para profundizar su cooperación.

Al comentar ese acercamiento, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, propuso que se celebre un referéndum para consultar a los ciudadanos armenios sobre su posible deseo de unirse a la UE, al tiempo que abordó la necesidad de hacer "un examen especial" de esos planes, ya que Ereván recibe hoy "ventajas significativas" en el marco de la Unión Económica Euroasiática (UEE), que agrupa a Rusia, Bielorrusia, Kirguistán, Kazajistán y Armenia, y busca reforzar la integración económica y desarrollar el libre comercio.

"Se podría haber realizado un referéndum y preguntado a los ciudadanos de Armenia sobre su deseo" de unirse a la UE, declaró el mandatario ruso a la prensa. Putin añadió que, en función del resultado de dicha consulta popular, Moscú tomaría una decisión acorde. "En conformidad con esto, nosotros también haríamos la elección correspondiente y seguiríamos el camino de un divorcio suave e inteligente", afirmó.

"La postura del Gobierno armenio, por la que Ereván pretende, en esencia, sentarse en dos sillas a la vez, no satisface a nadie. Y mucho menos vamos a pagar el viraje a la Unión Europea. Esa organización mantiene una línea abiertamente hostil tanto hacia nuestro país como hacia otros países del mundo y apoya a los terroristas de Kiev", subrayó en este contexto la vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova. 

Promesas millonarias

En medio del enfriamiento de las relaciones entre Ereván y Moscú, Ursula von der Leyen visitó Armenia y afirmó que "la Unión Europea da un paso al frente" cuando la presión sobre sus socios aumenta.

La jefa del Ejecutivo europeo anunció un paquete adicional de 18 millones de euros (20,5 millones de dólares) destinado a reforzar la resiliencia y la diversificación de la economía armenia. Además, prometió que el 80 % de las exportaciones armenias a la UE quedará exento de aranceles.

"Tenemos mucha experiencia en este tipo de situaciones. La adquirimos con Ucrania, con Moldavia e incluso dentro de la propia Unión Europea. Sabemos cómo diversificar el suministro energético de un país", declaró Von der Leyen.

La dura realidad

Sin embargo, pese a estas promesas, no existe ninguna garantía de que los productos armenios logren consolidarse en el mercado europeo, afirmó en declaraciones a RT Evguenia Goriúshina, jefa del Sector de Estudios del Cáucaso del Instituto de China y Asia Contemporánea de la Academia de Ciencias de Rusia.

Según la experta, el mercado ruso sigue siendo considerablemente más importante y familiar para Armenia. De acuerdo con datos de la Comisión Europea correspondientes a 2025, el gigante euroasiático representó el 35,8 % del comercio exterior armenio y el 35,3 % de sus exportaciones, mientras que la Unión Europea concentró el 11,3 % del comercio y apenas el 7,9 % de las exportaciones. "Las conclusiones son evidentes", señaló.

"El principal problema es que tener acceso a un mercado y estar realmente presente en él son cosas distintas. Los productores armenios tendrán que adaptarse a las normativas europeas, obtener certificaciones, modificar envases, reorganizar la logística, implantar nuevos sistemas de control de calidad, encontrar compradores y establecer relaciones con las cadenas comerciales europeas. Se trata de un proceso muy largo", explicó.

"Por ello, sería más correcto hablar de una reducción de la dependencia del mercado ruso, y no de su sustitución. A medio plazo, esto podría modificar la geografía económica de Armenia. Pero, por ahora, la Unión Europea no está en condiciones de reemplazar rápida y completamente el mercado ruso. El acceso libre de aranceles abre la puerta, pero no garantiza que los productos armenios ocupen automáticamente un lugar en los estantes europeos", concluyó Goriúshina.

¿Qué busca realmente Von der Leyen?

Los problemas reales de la población armenia difícilmente figuran entre las principales preocupaciones de la presidenta de la Comisión Europea, afirmó por su parte en declaraciones a RT Gueorgui Asatrián, experto del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía de Moscú.

"Ursula von der Leyen ha encontrado un nuevo animal de circo. Y ni siquiera lo oculta. En sus declaraciones dio a entender que Armenia podría convertirse en una nueva Ucrania", indicó el experto. 

"Es evidente que ni a la Unión Europea, ni al Occidente liberal, ni a Estados Unidos les interesan realmente el bienestar, la prosperidad o la seguridad de Armenia"

Según Asatrián, Europa pretende utilizar a cualquier país del espacio postsoviético como un "ariete de su política antirrusa" y, en el caso de Armenia, también como una herramienta de presión contra Irán, debido a la extensa frontera que ambos países comparten.

"Estamos al comienzo de una tragedia para la República de Armenia: un proceso de declive que podría traducirse en la pérdida de potencial económico, una mayor emigración, el deterioro de la seguridad, la pérdida de soberanía e incluso, en el peor de los casos, de la propia condición de Estado", valoró.

"Los burócratas europeos utilizarán a Armenia como un ariete contra Rusia. Y eso puede acarrear consecuencias muy graves y dolorosas para cualquier país que adopte una política antirrusa", concluyó Asatrián.