Donald Trump prometió este miércoles al líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, que permitirá a Ucrania fabricar sistemas de misiles tierra-aire Patriot.
"Les vamos a dar a ustedes una licencia para fabricar Patriot. Eso está genial. Así ustedes no podrán quejarse de que no les damos suficientes [armas]", indicó el mandatario.
Trump aseguró que su país enseñará a Ucrania cómo producir el arma, indicando que se trata de un proceso "muy complejo". "Se darán cuenta de la complejidad rápidamente", agregó.
Sin embargo, pese al optimismo del presidente estadounidense, varios expertos advierten de que esta decisión podría terminar convirtiéndose en un grave problema para Washington.
La transferencia de propiedad intelectual
La puesta en marcha de una producción nacional de misiles Patriot podría demorarse mucho tiempo, mientras que sus beneficios para Kiev en el campo de batalla serían, como mínimo, muy limitados.
Según George Beebe, director del programa de Gran Estrategia del Instituto Quincy (EE.UU.), esta decisión "hará poco para resolver los urgentes problemas de defensa aérea de Ucrania", ya que "Ucrania tardará muchos meses en construir una planta de producción. Pero Rusia atacará esas instalaciones en cuanto se coloque la primera piedra y, para tener alguna posibilidad de completar la construcción, Kiev tendrá que desviar numerosas baterías Patriot de sus posiciones actuales para proteger la nueva fábrica".
¿Por qué fabricar misiles Patriot en Ucrania no será tan fácil pese a las expectativas de Kiev?
Una opinión similar expresa Kelley Beaucar Vlahos, redactora jefe del portal Responsible Statecraft. "Es una decisión insensata y una forma superficial de aparentar generosidad cuando se sabe que, en primer lugar, los ucranianos no podrán fabricar estos sistemas a tiempo para que tengan algún impacto y, en segundo lugar, que la guerra contra Rusia nunca se ganará en el campo de batalla. Es un desperdicio", afirma.
Un riesgo para la seguridad nacional de EE.UU.
Zelenski lleva meses insistiendo en obtener una licencia para fabricar los Patriot en Ucrania, con el objetivo de no depender de las entregas procedentes de Estados Unidos. Sin embargo, para Washington esa decisión podría implicar riesgos aún mayores.
"La medida no reduciría de forma apreciable el déficit de defensa aérea de Ucrania, pero sí generaría riesgos considerables para la seguridad nacional de Estados Unidos al facilitar que países competidores accedan a información sensible sobre sistemas militares estadounidenses. Por ello, la administración Trump debería rechazar esta solicitud", sostiene Jennifer Kavanagh, investigadora principal y directora de análisis militar de Defense Priorities.
Como explica la analista, en la actualidad los únicos países que cuentan con licencia para fabricar los sistemas Patriot son Japón y Alemania, y "tuvieron que superar complejos requisitos legales para acceder a esa tecnología". Entre ellos figuraban la construcción y el mantenimiento de fábricas que cumplieran estándares muy precisos, incluido el uso de componentes de producción nacional; garantizar la seguridad de toda la información técnica y comprometerse mediante acuerdos de uso final que limitan tanto el empleo como la exportación de los misiles terminados.
Beaucar Vlahos no duda de que el Pentágono conoce perfectamente todos estos riesgos, por lo que considera probable que la petición de Kiev termine sin ser atendida.