El ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, urgió a su país a debatir sin tabúes el papel de las armas nucleares, un hecho inusual para un miembro del Gobierno en el país asiático. Los altos funcionarios han evitado tradicionalmente hacer declaraciones públicas sobre el tema, ya que Japón, único país atacado con armas atómicas, mantiene una fuerte sensibilidad más de 80 años después de Hiroshima y Nagasaki.
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Sus comentarios se producen mientras el Gobierno evalúa la actualización de documentos clave sobre su política de seguridad, lo que podría incluir una revisión de su promesa de no producir, poseer ni albergar armas nucleares, conocida formalmente como los 'tres principios no nucleares' y vigente desde 1967. Según Koizumi, aunque es un asunto difícil de tratar para Japón, no se puede evitar el tema.
"Considerando esto, creo que debemos hacer un esfuerzo aún mayor para explicar que el entorno de seguridad en el que se encuentra Japón nos exige abordar cada política con un fuerte sentido de crisis, discutiéndolas y avanzando sin ningún tabú", afirmó el ministro.
Las declaraciones de Koizumi llegan después de que, en diciembre pasado, un alto funcionario que asesora a la primera ministra, Sanae Takaichi, causara controversia al expresar una opinión personal favorable a que Japón tuviera armas nucleares. La propia Takaichi ha impulsado cambios audaces en la política de defensa. En su libro de 2024 'Investigación Nacional sobre la Fortaleza', defendió que los principios de no posesión y no producción "deberían mantenerse", pero advirtió que mantener la prohibición de introducir armas nucleares resulta "poco realista" si se espera que Estados Unidos ofrezca su disuasión extendida.
Mientras que un panel de expertos ya ha abordado con cautela el tema sobre la revisión de los principios, Koizumi ha evitado tomar una postura clara. Sin embargo, en la entrevista en línea criticó a los legisladores opositores que "insisten en que ciertos temas no deben discutirse". "La idea de proteger lo que hemos tenido hasta ahora parece tener prioridad sobre la protección real de Japón", agregó. El foco estará ahora en si el Gobierno aborda formalmente esta revisión en los documentos de seguridad que debe actualizar para finales de año.
La tragedia que no se borra
El 6 de agosto de 1945, un bombardero estadounidense B-29 lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima. Tres días después, Nagasaki fue arrasada con otra bomba nuclear. Estos ataques, que marcaron el final de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, convirtieron a Japón en el único país en la historia en haber sufrido un ataque con armas atómicas. La rendición de Tokio se produjo poco después, el 15 de agosto de 1945.
Aunque se desconocen las cifras exactas, se estima que más de 170.000 personas murieron cuando las dos ciudades fueron alcanzadas. Mucho después de los acontecimientos, los supervivientes seguían padeciendo una mayor susceptibilidad a la leucemia, las cataratas y los tumores malignos, entre otras enfermedades, según señalaron los informes históricos. Esta experiencia ha marcado profundamente la conciencia colectiva de Japón y explica, en gran medida, la sensibilidad del país ante cualquier debate sobre el armamento nuclear.