Los mercenarios ucranianos han comenzado a aparecer con mayor frecuencia en diversos puntos calientes del mundo, afirma el experto en geopolítica Dmitri Bavyrin, que analizó en un artículo para Vzglyad la actividad de estos combatientes en el extranjero.
Así, el Gobierno de Irak anunció recientemente la detención de un grupo de milicianos que confesaron "trabajar para Ucrania" llevando a cabo ataques dentro del país contra milicias chiitas respaldadas por Irán. El asesor de seguridad nacional iraquí, Qasim al Aboudi, acusó a Kiev de violar la soberanía del país, mientras que el régimen ucraniano rechazó las señalamientos.
El analista explica que ucranianos organizaron ataques terroristas contra instalaciones de compañías energéticas rusas que operan en el país árabe, como Lukoil y Rosneft. Además, mercenarios de Kiev han actuado en varios países de África, prestando apoyo a terroristas y separatistas que se enfrentan a las formaciones militares rusas en el continente.
En este contexto, Bavyrin aclara que, en varios casos, la actividad de los mercenarios ucranianos en el extranjero no tiene relación con Rusia, sino que está motivada por el simple deseo de lucro. Debido a que las fuerzas ucranianas cuentan con una amplia experiencia en el manejo de equipo militar de la OTAN y en el control de drones, sus servicios como instructores tienen una gran demanda entre los grupos criminales, incluidos los cárteles mexicanos del narcotráfico.
El politólogo advierte que la activa exportación del terrorismo ucraniano representa una grave amenaza para la estabilidad y la seguridad globales, como demuestran los sabotajes de los gasoductos Nord Stream o el atentado contra un empresario ucraniano en Mónaco.