El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, arremetió este sábado contra la respuesta de varios Estados europeos a la crisis migratoria en Ceuta, acusándolos de actuar movidos por "prejuicio, bulos, ignorancia o interés político", informó la Cadena SER.
En una carta enviada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, Sánchez expresó su "seria preocupación" por las peticiones de excluir temporalmente a España del espacio Schengen —una referencia directa, aunque no explícita, a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni— y calificó estas posturas como "egoístas, polarizantes y fuera de la ley".
Sánchez solicitó en su misiva que se convoque de manera urgente a una videoconferencia extraordinaria con los ministros del Interior de la UE para establecer "una respuesta común" a este tipo de situaciones y reafirmar que "la seguridad de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros, y no solo de los que están en primera línea".
Además, defendió la actuación de su Gobierno, destacando que España restableció el control fronterizo en menos de 48 horas, proporcionó asistencia humanitaria y devolvió prácticamente a todas las personas que cruzaron la frontera.
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Reacciones europeas divididas
La crisis desató una ola de reacciones en toda Europa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó las imágenes de Ceuta como "inaceptables". "No podemos permitir que nadie llegue a nuestra Unión sin cumplir nuestras reglas", advirtió.
Por su parte, el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, anunció el refuerzo inmediato de los controles en la frontera franco-española y activó la Fuerza Fronteriza de Intervención Rápida para inspecciones más profundas. El presidente galo, Emmanuel Macron, expresó su solidaridad con España y destacó la cooperación con Marruecos, que permitió más de 40.000 retornos desde Ceuta. No obstante, ordenó el despliegue de cuatro unidades de fuerzas móviles, aviones y drones en la frontera con el país ibérico.
Italia adoptó la postura más dura. La primera ministra Giorgia Meloni suspendió temporalmente el régimen de libre circulación Schengen en los enlaces marítimos y aéreos con España, reintroduciendo controles fronterizos. "Se trata de una medida extraordinaria, adoptada para tutelar la seguridad nacional y prevenir posibles repercusiones para nuestra nación", afirmó.
El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, confirmó que los controles permanecerán vigentes durante agosto. Además, Italia acordó con Francia el refuerzo de controles en su frontera terrestre común. "Defender los confines significa defender la seguridad de los ciudadanos, contrastar la inmigración irregular y golpear las redes criminales que trafican seres humanos", señaló Meloni.
A su vez, el primer ministro portugués, Luis Montenegro, consideró reforzar controles fronterizos, pero descartó la suspensión de España del espacio Schengen. "La situación es grave, pero Ceuta no tiene la misma libertad de circulación que el restante espacio Schengen", precisó Montenegro, quien anunció el refuerzo de fuerzas de seguridad en las fronteras marítimas y terrestres al sur de su país.
La ministra de Relaciones Exteriores de Finlandia, Elina Valtonen, también calificó los acontecimientos en Ceuta de "inaceptables". "Nadie puede llegar a la UE sin cumplir nuestras reglas. Los retornos deben ser rápidos", advirtió. "Con la ayuda de la UE, contamos con España para proteger nuestra frontera exterior", agregó.
Además, la ministra del Interior finlandesa, Mari Rantanen, hizo un llamamiento esta mañana a todos los países de Europa a "apoyar la propuesta de Meloni". "Aquellos países que no cumplan con su obligación de proteger la frontera exterior no pueden ser miembros de Schengen", sostuvo en un mensaje en redes.
Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, también instó a Bruselas a evaluar todas las opciones de inmediato, "incluida la suspensión de la cooperación Schengen" ante lo que a su juicio es una amenaza para Europa.
En el caso checo, el primer ministro de la República, Andrej Babiš, pidió el cierre inmediato del espacio Schengen para España. Además, calificó de "escandalosa" la política migratoria del Gobierno español y criticó la decisión de permitir la regularización de migrantes.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, fue más directo: "Polonia ha endurecido las leyes de asilo, los procedimientos fronterizos y ha construido barreras efectivas en su frontera con Bielorrusia, que es la frontera oriental de la UE. Hemos invertido miles de millones de euros y comprometido miles de soldados, policías y guardias fronterizos. España debe seguir nuestro ejemplo si Schengen ha de sobrevivir".
Asimismo, el canciller alemán, Friedrich Merz, respaldó la intención española. "El control de las fronteras exteriores de la UE es decisivo para la lucha contra la migración ilegal. Apoyo la intención española de no dejar que los migrantes ilegales lleguen al continente europeo", afirmó.
Madrid responde con datos
Desde la Comisión Europea insistieron en que ningún migrante irregular ha sido trasladado de Ceuta al continente europeo. "No hay movimientos hacia el continente europeo hoy", afirmó un funcionario de la UE a Euronews, rechazando las afirmaciones de algunas figuras políticas de derecha sobre una posible entrada masiva a otros Estados miembros.
Ante las críticas, Sánchez difundió cifras de Frontex sobre entradas irregulares entre 2021 y 2026. Según los datos, Italia encabeza la lista con 478.600 entradas, seguida de los Balcanes occidentales (340.600) y Grecia (259.800). España registra 234.760 entradas. "La solidaridad y la empatía son opcionales. El respeto a los tratados europeos y a los datos, no", enfatizó el mandatario.
Previamente, en abril, se publicó un informe del Centro de Investigación y Análisis sobre Migración de RFBerlin que reveló que el número de inmigrantes residentes en la Unión Europea alcanzó en 2025 el récord de 64,2 millones, lo que supone 2,1 millones más que el año anterior.
El estudio comparó esa cifra con los 40 millones registrados en 2010. Alemania siguió siendo el principal país receptor del bloque, con casi 18 millones de personas nacidas en el extranjero, de las que el 72 % se encuentra en edad de trabajar.
"Una catástrofe"
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump usó el viernes la crisis migratoria en Ceuta como advertencia electoral. "Es terrible. Recuerden esta imagen. Así seremos nosotros en tres años si gana el lado equivocado", afirmó en declaraciones a Fox News, asegurando que, si los demócratas ganan, los estadounidenses "no vivirán una vida muy buena".
"Lo que está sucediendo en España, con la llegada masiva de decenas de miles de inmigrantes ilegales, ocurrió en Estados Unidos durante la Administración del inepto Joe Biden, y volverá a suceder, incluso peor, si los demócratas regresan al poder", insistió el mandatario en una publicación en Truth Social, llamando a votar por los republicanos en las elecciones de medio término de noviembre. Previamente, el inquilino de la Casa Blanca calificó de "invasión" y "catástrofe" el multitudinario arribo de personas procedentes de Marruecos al enclave español.
Por su parte, el Departamento de Estado de EE.UU. adoptó una postura insólita al responsabilizar directamente a España por la situación. "Este inaceptable incidente es el resultado directo de los esfuerzos deliberados del Gobierno español para facilitar y posibilitar la migración masiva e ilegal hacia Europa", expresó en un comunicado.
Al mismo tiempo, Washington expresó su solidaridad con "el pueblo de España y con todos los europeos" ante lo que calificó como una "flagrante violación de su soberanía y sus derechos humanos", añadiendo que considera "acciones para defender a los estadounidenses" y está "dispuesto a ayudar a otros aliados europeos".
Rusia señala el "fracaso" estructural de la UE
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, calificó el viernes la reacción europea ante la crisis de Ceuta como un fracaso que evidencia una crisis estructural del bloque. "La respuesta es evidente: la división interna en el bloque occidental. Todos se odian entre sí; falsos objetivos y valores; el abandono del Estado de derecho", apuntó.
Zajárova calificó los miles de cruces fronterizos de "catástrofe humanitaria". "La gente se ahoga en el estrecho [de Gibraltar], muere en los espigones y duerme en las aceras, mientras las autoridades están enfrascadas en una disputa. ¿Dónde están Kaja [Kallas] y Ursula [von der Leyen]?", cuestionó.
Por su parte, el viceministro Alexánder Grushkó señaló que la situación evidencia "el fracaso de la política migratoria que la UE ha llevado a cabo durante muchos años", no solo por la falta de regulación eficaz, sino también por la forma en que el bloque "se posiciona en el mundo y la política que aplica hacia aquellos países a los que declara socios".
En paralelo, el enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, comentó irónicamente: "Si hubieran repartido esta miniinvasión de 50.000 migrantes durante dos semanas, nadie la habría notado". A su juicio, "los burócratas de la UE siempre han fomentado una invasión gradual y constante 'por debajo del radar' que socava la civilización occidental".
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