El conglomerado francés de artículos de lujo LVMH aplica estrictas normas de apariencia a sus empleados, mientras se intensifica la lucha por la sucesión que enfrenta a los cinco hijos de su dueño, el hombre más rico de Europa, Bernard Arnault, según una investigación reciente de Le Monde.
Según el medio, en la sede parisina del grupo nadie puede tener sobrepeso, la imagen de los empleados debe ser impecable y los visitantes que lleven corbatas Hermès reciben otra "más discreta" antes de llegar al despacho de la dirección.
Asimismo, el medio asegura que los trabajadores deben dirigirse a los miembros de la familia Arnault utilizando sus cargos oficiales, al tiempo que describe una cultura corporativa basada en una estricta etiqueta.
En la sede parisina del grupo nadie puede tener sobrepeso y la imagen de los empleados debe ser impecable
El reportaje sostiene que el empresario preparó durante años a todos sus descendientes para dirigir el grupo, pero que terminó convirtiéndolos en competidores por el liderazgo del imperio del lujo. Además, señala que estas disputas han generado incertidumbre entre directivos y accionistas sobre el futuro liderazgo del conglomerado.
Arnault respondió a las acusaciones mediante una carta abierta publicada por LVMH en X. Con tono irónico, pidió "disculpas" por la "falta de diversidad corporal" en su compañía y dijo que abordaría el asunto "el lunes en el restaurante de la empresa". También negó que se confisquen corbatas Hermès y aseguró que "simplemente ofrecemos una segunda, más discreta, para el ascensor", al tiempo que rechazó las acusaciones sobre presiones a los medios y afirmó que su familia permanece unida.