Fantasmas del pasado: Pekín invoca la memoria de la II Guerra Mundial para frenar el rearme de Tokio

La escalada diplomática refleja una competencia por definir la identidad internacional de ambas potencias, mientras China alerta a la región sobre el peligro que representa el resurgimiento militar de Japón.

La rivalidad entre China y Japón ya no se limita a islas en disputa o a la memoria histórica, sino que ha evolucionado hacia una lucha por la narrativa global, en la que Pekín intensifica su retórica contra el "nuevo militarismo" de Tokio, reporta SCMP con referencia al analista Shen Yi, de la Universidad de Fudan. En marcado contraste, Japón rechaza esa etiqueta como "falsa" y se presenta a sí mismo como un defensor de la seguridad regional y una víctima de "coerción".

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Con la llegada al poder el año pasado de Sanae Takaichila retórica antichina de Japón se ha agudizado. Las declaraciones sobre Taiwán son las que más preocupan a Pekín: la primera ministra afirmó en el Parlamento que el futuro de la isla autónoma china representa una situación que "amenaza la supervivencia" de Japón, renunciando a la cautela diplomática previa. China exigió que se retractara, pero Takaichi se negó a hacerlo. Además, defendió que la región del Indo-Pacífico debe regirse por "normas y principios comunes", una expresión que Pekín interpreta como una crítica velada.

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El endurecimiento del discurso va acompañado de una transformación sin precedentes de la política de defensa. En la última década, Japón ha aumentado sistemáticamente su gasto militar: en 2025 superó los 62.000 millones de dólares (casi un 15 % más que en 2024) y podría alcanzar los 66.500 millones en 2026. También se contempla la posible renuncia a los Tres Principios No Nucleares, lo que supone un cambio histórico en su política de posguerra.