En los pasillos de la Unión Demócrata Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán), uno de los partidos que integran la coalición gobernante en Alemania, crecen las conversaciones sobre la posibilidad de apartar al canciller Friedrich Merz y sustituirlo por un nuevo líder.
Poco más de un año después de llegar al poder, Merz sigue enfrentándose a un fuerte rechazo popular en medio de una sucesión de escándalos, el estancamiento de la economía y el continuo ascenso de la oposición.
¿Qué está ocurriendo?
De cara a las importantes elecciones regionales que se celebrarán en septiembre, donde Alternativa para Alemania (AfD) podría hacerse por primera vez con el gobierno de un estado federado, dentro de la CDU aumenta el debate sobre el futuro del canciller, informa Politico.
La idea que gana fuerza entre algunos dirigentes conservadores es que, tras unas previsibles pérdidas electorales, la coalición necesitará un golpe de efecto para recuperar impulso, reemplazando a un líder incapaz de revertir sus mínimos históricos de popularidad.
La presión se intensificó tras una encuesta publicada este jueves por la agencia local dpa, según la cual AfD amplía aún más su ventaja. El partido obtiene un 28 % de intención de voto, mientras que la CDU de Merz cae al 21 %.
No obstante, Politico advierte que reemplazar al dirigente también entraña riesgos. La oposición aprovecharía cualquier división interna para reforzar su discurso, y solo en tres ocasiones desde la Segunda Guerra Mundial un canciller en ejercicio ha sido sustituido por otro del mismo bloque político.
Merz, atrapado en una cadena de crisis
Cuando asumió el cargo hace menos de 15 meses, el jefe de Gobierno prometió reactivar la mayor economía de Europa mediante un ambicioso programa de reformas. Sin embargo, los resultados siguen sin llegar.
"Merz prometió un 'otoño de reformas', después una 'primavera de reformas' y así sucesivamente, pero por ahora la mayoría de esas promesas siguen existiendo solo sobre el papel o en el discurso político", señala Artiom Sokolov, profesor del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú.
En un sondeo de INSA y Bild publicado en mayo, el canciller federal es reconocido como el político más impopular de Alemania, ocupando el puesto 20.

El malestar también aumentó tras la polémica protagonizada por Jens Spahn, presidente del grupo parlamentario de la CDU/CSU. La revelación de que él y su marido* tuvieron un hijo mediante gestación subrogada en Estados Unidos provocó fuertes críticas, ya que esta práctica está prohibida en Alemania y tanto la CDU como el propio Spahn se habían manifestado tradicionalmente en contra de su legalización.
En un intento por contener el desgaste, Merz impulsó recientemente una remodelación gubernamental. Según ABC News, el Ejecutivo prepara un paquete de reformas estructurales que incluye cambios en el sistema de pensiones con un aumento gradual de la edad de jubilación, rebajas fiscales para las rentas bajas y medias, y un amplio programa de reducción de la burocracia.
¿Quién podría sustituir a Merz?
El propio canciller resta importancia a los rumores. "Supongo que para septiembre las cosas se habrán calmado un poco", afirmó recientemente.
Sin embargo, desde hace meses ya circulan varios nombres como posibles sucesores, entre ellos el ministro-presidente de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst; el jefe del Gobierno de Hesse, Boris Rhein; y el ministro-presidente de Sajonia, Michael Kretschmer.
Según Bild, Wüst se ha consolidado como el favorito. De acuerdo con Die Welt, en 2024 ocupaba el segundo lugar en la clasificación de los políticos más populares de Alemania, y ahora figura entre los tres primeros.
Politico señala que la opción menos traumática para la coalición sería que Merz renunciara voluntariamente, permitiendo que el Bundestag eligiera a su sucesor por mayoría.
Si, por el contrario, se negara a abandonar el cargo, sus detractores tendrían que recurrir a un voto de censura constructivo, un mecanismo que solo prospera si el Parlamento elige simultáneamente a un nuevo jefe de Gobierno.
*El movimiento internacional LGBT está calificado como organización extremista en el territorio de Rusia y prohibido en el país.


