Nace un nuevo eje militar en el mundo islámico

Firmado en La Meca, el pacto une a tres de las principales potencias musulmanas en un momento marcado por el resurgimiento del conflicto en el mar Rojo y las crecientes tensiones regionales.

Arabia Saudita, Pakistán y Turquía firmaron este viernes en La Meca un acuerdo trilateral de defensa en un momento marcado por la creciente inestabilidad que sacude Oriente Medio desde hace meses.

El hecho de rubricar el pacto en la ciudad más sagrada del islam y bautizarlo con su nombre (Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca) otorga una fuerte carga simbólica a un acuerdo que, aunque se apoya en décadas de cooperación militar bilateral, supone un importante giro en la arquitectura de seguridad regional.

¿Qué contempla el acuerdo?

Según la declaración conjunta, el pacto busca reforzar la disuasión colectiva frente a cualquier agresión y establece que un ataque armado contra cualquiera de los tres países será considerado un ataque contra todos.

Las negociaciones comenzaron el año pasado y culminan ahora con la creación de un nuevo marco trilateral de cooperación estratégica.

Medios turcos señalan que el acuerdo también facilitará la celebración de ejercicios militares conjuntos, programas de entrenamiento, transferencias de tecnología militar e intercambio de inteligencia.

Fuentes citadas por Financial Times aseguran que el texto guarda similitudes con el acuerdo de defensa mutua firmado el año pasado entre Arabia Saudita y Pakistán. En abril, Islamabad desplegó un escuadrón de cazas, personal militar y un sistema chino de defensa antiaérea HQ-9 en territorio saudita para reforzar la protección del reino frente a posibles ataques iraníes.

Acercando a antiguos rivales

El acuerdo une a tres de los principales países de mayoría musulmana, cada uno con capacidades estratégicas distintas.

Arabia Saudita es la única economía árabe miembro del G20 y custodio de La Meca y Medina, las dos ciudades más sagradas del islam. Pakistán es el único Estado musulmán que posee armas nucleares, mientras que Turquía cuenta con el segundo mayor Ejército de la OTAN y desarrolla una potente industria de defensa.

Aunque Pakistán mantiene desde hace décadas estrechas relaciones tanto con Riad como con Ankara, los vínculos entre Arabia Saudita y Turquía no siempre fueron fluidos.

Durante la Primavera Árabe, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, respaldó los movimientos de protesta que Riad consideraba una amenaza para las monarquías de la región. Años después, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos apoyaron conjuntamente a fuerzas enfrentadas a Turquía en Libia y respaldaron al presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi, duramente criticado entonces por Erdogan.

Un mensaje para la región

La firma del acuerdo coincide con el deterioro de la situación de seguridad en el mar Rojo. Arabia Saudita afronta una creciente presión por parte de los hutíes de Yemen, que han reactivado el conflicto con el reino y anunciado un bloqueo marítimo tras acusar a Riad de participar en el ataque contra el aeropuerto de Saná.

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"Si este marco se institucionaliza y se traduce en una cooperación concreta, podría reforzar el peso diplomático y militar de los tres países y contribuir al surgimiento de una arquitectura de seguridad más impulsada desde la propia región", afirmó Abdulaziz Sager, presidente del Centro de Investigación del Golfo (Arabia Saudita).

Uno de los interlocutores consultados por Financial Times considera que el pacto podría anticipar una mayor implicación militar saudita contra los hutíes. "Turquía dispone de importantes capacidades navales y es probable que participe, al igual que Pakistán", señaló.

A finales de julio, Riad anunció además la creación de una alianza marítima multinacional destinada a proteger la libertad de navegación en el estrecho de Bab el Mandeb, el mar Rojo y el golfo de Adén, iniciativa en la que participan tanto Turquía como Pakistán.

Fuentes pakistaníes explicaron a Financial Times que, durante una reunión celebrada el mes pasado en Ankara, el jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, y el presidente Erdogan debatieron la creación de una "nueva arquitectura regional de seguridad", así como una respuesta coordinada a los ataques hutíes contra Arabia Saudita y el tráfico marítimo en el mar Rojo.

Mansoor Ahmed, investigador del Centro de Estudios Estratégicos y de Defensa de la Universidad Nacional de Australia, considera que Pakistán y Turquía aportan una sólida base industrial en materia de defensa, mientras que Arabia Saudita puede desempeñar un papel clave como financiador del desarrollo tecnológico.

No obstante, el experto subrayó que el acuerdo difícilmente incluirá una dimensión nuclear, ya que la estrategia de disuasión atómica pakistaní continúa centrada principalmente en la rivalidad con la India.