La tripulación del USS Abraham Lincoln ha soportado condiciones deplorables durante meses de guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán, mientras no han dejado de aflorar informaciones sobre agotamiento severo, escasez de suministros y problemas de salud mental. Los problemas han generado indignación entre las familias de la tripulación y ha elevado demandas de respuestas por parte de legisladores estadounidenses.
El buque, un portaaviones de propulsión nuclear clase Nimitz con capacidad para 5.400 personas y que puede transportar hasta 90 aeronaves y realizar más de 100 salidas de combate diarias, partió de San Diego a finales de noviembre. En total, lleva desplegado más de 260 días, incluidos más de 200 consecutivos en el mar, un período extraordinario según los estándares de la Armada.
Además, el portaaviones ha pasado gran parte de ese tiempo en un entorno de combate, con Irán presentándolo como objetivo alcanzado de sus ataques en numerosas ocasiones. Aunque funcionarios estadounidenses insisten en que el portaaviones sigue operativo, las dificultades de una campaña prolongada parecen estar pasando factura.
¿Cuáles son las condiciones a bordo?
Las quejas de los tripulantes y de sus familias van más allá de las incomodidades habituales durante un prolongado despliegue. Se habla de escasez de pasta de dientes, desodorante y jabón, de problemas con agua caliente y potable, de inodoros rotos, de instalaciones de lavandería poco fiables, de interrupciones en el suministro de alimentos y de retrasos de correo tan graves que algunos paquetes de cuidado desaparecieron en el sistema durante meses. Otros reportes hacen referencia a presencia de moho, a fontanería defectuosa y a agujeros desgastados en partes de la cubierta de vuelo por uso extensivo,a falta de las reparaciones adecuadas.
El congresista demócrata Mike Levin denunció que la situación alimentaria es tan grave que las comidas de los tripulantes "se redujeron a media taza de arroz y dos tortillas". USA Today informó ya de esta escasez a mediados de abril, aunque el Pentágono negó entonces la escasez de alimentos.
Según Maritime Executive, los problemas de suministro se deben, en parte, a la logística, ya que la base principal de la Quinta Flota se encuentra en Baréin, en el interior del golfo Pérsico, lo que significa que muchos envíos deben pasar por el estrecho de Ormuz y correr el riesgo de ser objeto de ataques iraníes.
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"La moral no es buena"
Hay fuertes indicios de que los miembros de la tripulación llegaron a estar en una situación límite. Uno de los episodios más llamativos, confirmado por el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), ocurrió el 3 de agosto, cuando un marinero cayó por la borda del Abraham Lincoln y fue recuperado aproximadamente una hora después.
Citando a funcionarios estadounidenses, CNN informó que la Armada trató el incidente como un episodio de salud mental, precisando que el marinero fue evaluado médicamente y luego retirado del buque para recibir atención adicional. Annabelle Loma, esposa del militar, dijo a Military Times que su esposo estaba emocionalmente agotado y confirmó que había intentado quitarse la vida saltando por la borda. Asimismo, añadió que parecía "asustado" y que temía recibir "una baja deshonrosa, solo porque estaba agotado".
En una reunión con líderes de la Armada, otra esposa dijo que su marido le había enviado un mensaje diciendo que esperaba "no despertar mañana", según Stars and Stripes.
Después de largos turnos durante meses, otras familias también dieron la voz de alarma ante el agotamiento físico y mental de sus parientes, advirtiendo que tales niveles de fatiga podrían llevar a errores mortales. "La moral no es buena", dijo un familiar, citado por MS Now. "Aparentemente, el médico o terapeuta del buque dijo que tienen que llegar a puerto pronto o, de lo contrario, la gente va a empezar a perder la cabeza", añadió
La Armada, sin embargo, ha rechazado estas señales de alarma, y —en declaraciones a CNN— aseguran que no han observado "un aumento en ideas o de intentos suicidas a bordo del buque".
¿Podría el estrés derivar en violencia?
Medios locales publicaron a primeros de agosto, citando una fuente militar informada no identificada, que siete miembros de la Armada estadounidense habían muerto y algunos otros habían resultado heridos en un enfrentamiento violento a bordo del USS Abraham Lincoln.
Según el reporte, un asesor del CENTCOM, el comandante almirante Brad Cooper, quiso abordar in situ las quejas sobre el despliegue prolongado y llegó al portaaviones, donde fue abucheado y alcanzado por botellas de agua que los marinos arrojaban contra él, lo que habría derivado en una pelea con cuchillos. El CENTCOM salió al paso de estos reportes, afirmando que ningún miembro de la tripulación a bordo del portaaviones había muerto durante la guerra con Irán.
¿Cuánta presión ha ejercido Irán?
A medida que el conflicto se ha prolongado, Teherán se ha atribuido numerosos ataques contra el Abraham Lincoln. El 1 de marzo, Irán anunció que había disparado cuatro misiles balísticos contra el portaaviones, pero el CENTCOM replicó que los misiles "ni siquiera se acercaron". Ese mismo mes, Teherán afirmó después que misiles y drones habían golpeado el buque, dejándolo inoperativo y forzándolo a retirarse, una acusación también rechazada por Washington.
A primeros de abril, Irán dijo que había lanzado múltiples oleadas de drones de ataque contra el grupo del Abraham Lincoln en el norte del océano Índico, forzándolo a retirarse.
Ya en julio, Teherán anunció que había atacado centros de apoyo logístico que servían a estas naves estadounidenses en Omán, añadiendo más tarde que otros objetivos incluían "una plataforma de reabastecimiento de portaaviones", junto con depósitos de combustible, almacenes navales, instalaciones de aeronaves y otra infraestructura militar estadounidense. El martes, el Ejército iraní anunció que EE.UU. no tenía buques de guerra en la región del golfo Pérsico.
Si bien no está claro si el Abraham Lincoln sufrió daños durante los ataques, difícilmente operaba en un entorno benigno, con el CENTCOM reportando aproximadamente 10.000 vuelos de aeronaves y un gasto de alrededor de 680.300 de kilos de municiones durante la misión.
¿Qué reclaman los legisladores al Pentágono?
El miércoles, un miembro del Comité de Servicios Armados del Senado, el senador demócrata Richard Blumenthal, publicó una carta abierta al secretario de Guerra Pete Hegseth, expresando "serias preocupaciones" sobre la situación a bordo del buque y cuestionando si podría mantener operaciones continuas.
"El Lincoln no es un caso aislado. Los despliegues recientes de portaaviones se han extendido repetidamente más allá de sus duraciones anticipadas originalmente, lo que sugiere que los despliegues extendidos pueden estar convirtiéndose en una característica, en lugar de en una excepción, del modelo de generación de fuerza de la Armada", añadió.
El senador Rubén Gallego ha pedido una visita de supervisión bipartidista del Congreso al Abraham Lincoln, poniendo en duda las garantías del Pentágono. A su vez, el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, ha ido más lejos, culpando personalmente a Hegseth y diciendo que los marineros están "pagando el precio" de los fracasos del Pentágono. "Cuando Pete Hegseth fue nominado, todos sabían que era completamente incompetente. [...] Pete Hegseth debe ser despedido inmediatamente", insistió.
¿Qué responde el Pentágono?
Hegseth descartó los informes sobre malas condiciones de vida y escasez de alimentos a bordo del Abraham Lincoln como "completamente tergiversados", si bien reconoció que algunos despliegues podrían durar más y ser más difíciles que otros.
"Nos aseguramos de que cada buque, cada tripulación, cada capitán, tenga todo lo que podamos proporcionarles en cada momento", añadió.
Mientras tanto, medios informaron que el USS George Washington ahora se dirige hacia Oriente Medio desde Vietnam para reemplazar al Abraham Lincoln, un redespliegue que podría debilitar la presencia estadounidense en el Pacífico en medio de tensiones con China.
Balance de la situación
Si bien el Pentágono insiste en que el Abraham Lincoln "sigue siendo completamente capaz de cumplir todas las tareas de la misión" y recalca que no hay evidencias de que Irán lograra inutilizar el buque, su tripulación parece haberse acercado peligrosamente al punto de quiebre.
Después de más de ocho meses de despliegue, el buque parece estar luchando contra problemas de logística y suministro de comodidades básicas, en medio de las crecientes preocupaciones sobre la salud mental de los miembros de la tripulación. Aunque se espera que el Abraham Lincoln sea relevado pronto, su desempeño plantea interrogantes sobre la capacidad general de Washington para sostener operaciones efectivas a largo plazo, incluso contra un adversario militarmente inferior.
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