Una madre y su hija, residentes de la localidad de Maysville, en el estado de Kentucky (EE.UU.), rechazaron una oferta de 26 millones de dólares por sus tierras, al descubrir que se utilizarían para construir un centro de datos de inteligencia artificial (IA), reporta Wall Street Journal.
Las mujeres, identificadas como Ida Huddleston y Delsia Bare, inicialmente aceptaron una oferta de Meta* que les haría ganarse unos 26,48 millones de dólares con solo firmar un documento, pero se echaron atrás cuando comprendieron que la superficie cultivable, que ha estado en poder de su familia desde hace casi 200 años, sería el asiento de una instalación con capacidad de generar hasta 2,2 gigavatios de información, a costa de los recursos naturales presentes en el entorno.
Bare tiene 54 años y acusa importantes problemas de salud, que incluyen ceguera casi total por la diabetes, mientras que Huddleston es una mujer mayor de 83 años. Ninguna de las dos pensó nunca que se vería involucrada en una pelea judicial en un pueblo remoto de apenas 8.700 habitantes.
Aunque a menudo se vende la idea de que la industria de la IA es el futuro, su llegada ha transformado significativamente los lugares de emplazamiento. Entre otros cambios abruptos, está documentado que es frecuente que aumente la base impositiva, así como los pagos multimillonarios a los propietarios de las tierras. Al otro lado de la acera están el consumo de agua, los costos, el ruido y las implicaciones inciertas que la llegada de una tecnología en mucho desconocida y novedosa entrañará para los lugareños.
El caso divide a la comunidad
En cualquier caso, aunque a Delcia y a Ida les estaban ofreciendo hasta 10 veces más por sus tierras de lo que podrían haber obtenido si las hubieran colocado en el mercado abierto, Delcia siente genuino aprecio por su herencia y se ampara en su devoción cristiana para alegar que una decisión diferente la sometería al escrutinio divino y a una condena irreparable.
Entretanto, el caso ha dividido a la pequeña comunidad de Maysville, ubicada a unos 96 kilómetros al sur de Cincinnati; mientras que los funcionarios locales intentan no tomar partido, el conglomerado de redes sociales propiedad de Mark Zuckerberg se bate en los tribunales con los vecinos que rechazan la idea. Muchos no apoyan a Bare, quien asegura que "ahora todo el mundo está enfadado" con ella.
Según Tyler McHugh, director de desarrollo económico de la región de Meta* y embajador de la empresa en Maysville, no está del todo claro cuál es la opinión general de la población en torno al centro de datos, pero según sus cálculos, que compartió con WSJ, un 20 % se opone rotundamente a su instalación, 20 % apoya la idea sin fisuras y el 60 % restante "quiere que se acabe de una vez para no tener que oír hablar más del tema".
*Calificada en Rusia como organización extremista, cuyas redes sociales están prohibidas en su territorio.


