Teherán debe recuperar una capacidad de disuasión suficiente para impedir nuevos ataques contra el país y garantizar su seguridad a largo plazo, independientemente de si para ello se recurre a la diplomacia o a la guerra, afirmó el general de brigada Mohammad Reza Naqdi, principal asesor del comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), en una entrevista exclusiva con RT.
"Nuestra seguridad debe mantenerse. Ya sea mediante la diplomacia o la guerra, debemos garantizarla. El principio es que la diplomacia y la guerra en sí mismas no son la esencia, son herramientas, y ambas son métodos", señaló.
Naqdi explicó que un escenario en el que un país ataque Irán, se retire después de sufrir daños y pueda reorganizarse para regresar meses más tarde sería inaceptable para el Gobierno iraní y sostuvo que la disuasión debe basarse en la certeza de que cualquier agresión contra Irán tendrá un coste elevado.
"Violar los límites de Irán tiene un coste"
"Nuestra disuasión debe restablecerse. Debe quedar claro que violar los límites de Irán tiene un coste", subrayó. "Estados Unidos pagó ese coste a través de la diplomacia —lo que significa que, si vienen, cumplen con las exigencias que mencionó el general [Mohsen] Rezaei, pagan una indemnización por daños y perjuicios a través de la diplomacia y aceptan el precio que deben pagar—, entonces no es como si pudieran volver e intentarlo de nuevo", razonó.
"Esto puede reactivar nuestra disuasión. Si no lo hacen, entonces habrá que actuar contra ellos, sin duda; hay que llegar a un punto en el que el coste sea tan elevado para ellos que nadie se atreva a atacar a Irán de nuevo", dijo.
"Si no logramos la disuasión, supondrá una gran pérdida para nosotros en nuestro intento de poner fin a la guerra, ya sea mediante la diplomacia o mediante la guerra. Para nosotros, las herramientas no son lo esencial, lo esencial es el objetivo, y el objetivo es recuperar la disuasión de Irán".
En ese contexto, Naqdi recurrió a la experiencia de la guerra entre Irán e Irak, que se prolongó durante ocho años. El general argumentó que Teherán podría haber aceptado un acuerdo antes, cuando las fuerzas iraníes habían alcanzado determinadas posiciones, pero consideró que hacerlo sin haber alcanzado una situación de disuasión suficiente habría permitido a su adversario reorganizarse y volver a atacar.
Naqdi mencionó específicamente la Operación Mersad, un contraataque del Gobierno iraní que frustró la ofensiva lanzada por los Muyahidines del Pueblo de Irán con apoyo iraquí en 1988 para capturar Teherán, poco después de que el país persa aceptara la resolución de la ONU que puso fin a las hostilidades. Aquel episodio demostró que un adversario derrotado puede volver a atacar cuando percibe una situación de debilidad, razonó el general.
"A pesar de las derrotas que sufrieron durante los ocho años de guerra, en cuanto sintieron que nos habíamos debilitado, lanzaron otro gran ataque, que volvió a fracasar", recordó.
Impedir una nueva ofensiva
El general estableció un paralelismo entre aquella experiencia y la situación actual. Afirmó que, para Irán, sería peligroso poner fin al conflicto sin haber establecido previamente mecanismos capaces de impedir que sus adversarios vuelvan a prepararse para una nueva ofensiva.
"La naturaleza de las potencias arrogantes y de dictadores como Sadam, Trump y otros —como Stalin y Hitler— es así. Trump, Sadam… estas personas tienen una naturaleza agresiva. Por lo tanto, hasta que paguen el precio y comprendan que atacar a un país independiente les sale muy caro, es peligroso para nosotros que este asunto termine [sin disuasión], porque no sabremos cuándo podrían prepararse para atacar de nuevo", concluyó.
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