Aunque el sol sale para todos, la crisis climática hace que este dicho pierda contundencia frente a la desigual afectación que causan las altas temperaturas entre la población femenina, con menos recursos socioeconómicos y de mayor vulnerabilidad.
En la revista científica PLOS Global Public Health se sostiene que el cambio climático "tiene un impacto significativo en la salud humana y la productividad en el trabajo". Sin embargo, la diferencia la hacen los medios con que cuentan las personas con mejor situación económica y social para afrontar la subida récord de las temperaturas en esta época del año, en el hemisferio norte, o debido al fenómeno climático El Niño, en la franja sur de la Tierra.
Según esta publicación, "los cambios ambientales, incluidas las temperaturas extremas y los desastres naturales, contribuyen a las presiones psicológicas y las limitaciones físicas que afectan la calidad de vida y el bienestar".
Calor y muerte
Pero los efectos de las temperaturas elevadas, que este año han marcado récords, van mucho más allá, según el libro 'Calor extremo, salud en riesgo', del Observatorio DKV de Salud y Medio Ambiente. Sus efectos son el "aumento de la mortalidad y la morbilidad por causas cardiovasculares, respiratorias y renales, el deterioro de la salud mental, las complicaciones durante el embarazo y la expansión geográfica de enfermedades transmitidas por vectores".
Así, conforme a los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) en España, en 2026, murieron 5.444 personas por causas atribuibles a la temperatura. El mayor número se concentra en este verano (937 en junio, 2.024 en julio y 1.301 en agosto).
Entre la población vulnerable se encuentran los adultos mayores, que sufren cambios en su capacidad de termorregulación, lo que se empeora con padecimientos como enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales y metabólicas.
En 2003, cuando se puso en marcha el sistema MoMo en España, refiere el Observatorio DKV de Salud y Medio Ambiente, la mortalidad de los mayores de 65 años en Francia creció entre un 40 y 100 %. En el caso de España, la mortalidad en el grupo de más de 85 años aumentó cerca de 30 %, y 15 % en el grupo de 75 a 84 años.
Mapa de vulnerabilidades
En este grupo de personas más afectadas también se encuentran las mujeres, por lo que existe una brecha de género climática. "Las mujeres mueren más que los hombres durante las olas de calor. En el verano de 2022 en Europa, esa diferencia fue de 56 %", dice el citado Observatorio.
Entre las razones, según el escrito, están las diferencias fisiológicas en la
termorregulación, el "mayor aislamiento social, mayor prevalencia de vida en solitario y menor autonomía para acceder a espacios refrigerados".
Según los datos que se manejan en la publicación, las mujeres mayores de 65 años "son el subgrupo con peor pronóstico durante las olas de calor según la evidencia europea".
Otro factor de peso es la precariedad laboral. En España, son los trabajadores agrícolas y de la hostelería los que tienen un "riesgo relativo" de tener accidentes laborales por el calor. Los porcentajes son de 21 % y 17 %, respectivamente. En este caso, son los hombres de menos de 35 años los más afectados.
Y en este renglón de personas vulnerables se incluyen los trabajadores migrantes temporeros, que son los más expuestos a las altas temperaturas en medio de jornadas extenuantes al aire libre.
Asimismo, actividades a cielo abierto como la construcción y la minería, también son las más golpeadas por los golpes de calor.
Aumenta el calor para quienes tienen menos.
La situación económica también incide en cómo golpea el calor a las personas. Entre los factores que hacen que las altas temperaturas afecten con más fuerza a quienes se encuentran en vulnerabilidad socioeconómica están las viviendas inadecuadas, la falta de acceso al agua potable, los pocos espacios verdes y el costo de electrodomésticos como aire acondicionado, que además implica un gasto adicional en servicio eléctrico.
La densidad de población en áreas urbanas también complejiza la afectación, debido a que las grandes extensiones de concreto con pocas áreas verdes tienen temperaturas por lo menos 4° C más elevadas.
"El calor extremo no es solo una crisis climática: es también una radiografía de la desigualdad. Quien menos tiene, vive donde más calor hace, trabaja donde más se expone y tiene menos recursos para protegerse", se afirma en 'Calor extremo, salud en riesgo'.