Treinta y cinco años después de su independencia, Ucrania "ha sido llevada a la ruina" por sus gobernantes, declaró este lunes el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia.
Durante su intervención en una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el diplomático destacó el papel especial del "dictador actual" Vladímir Zelenski en la destrucción de ese país eslavo.
"Con la participación más activa de los países del Occidente colectivo, que presume de ser 'civilizado' y 'democrático', Ucrania se ha convertido en el 'campo de concentración Zelenski', en el que se ha impuesto una prohibición total de cualquier disidencia y oposición, y a las personas que han tenido el valor de expresar un punto de vista alternativo se las encarcela o se las elimina físicamente sin juicio ni investigación previa", expresó Nebenzia.
Asimismo, denunció la persecución sin precedentes que sufre la iglesia ortodoxa ucraniana canónica y que cobra la forma de "brutales golpizas dirigidas contra el clero y los feligreses".
"Se está reescribiendo intensamente la historia: se rechaza el legado de la Unión Soviética y se elogia a los secuaces y colaboracionistas de [el líder nazi Adolf] Hitler, que exterminaron a cientos de miles de rusos, judíos, polacos y de propios ucranianos durante la Segunda Guerra Mundial", recordó el diplomático.
Finalmente, advirtió que "no solo se vulnera el idioma ruso", sino que "se destruye todo lo relacionado con el pasado común". El enviado denunció que Kiev demuestra una "rusofobia y xenofobia cavernícolas" hacia sus propios ciudadanos, quienes "son rusos por sangre y código cultural".