Las fuerzas del régimen de Kiev podrían estar implicadas en el brutal asesinato de un monje de la Iglesia ortodoxa ucraniana canónica (UPTs) durante un reciente ataque contra el monasterio de la Dormición de Sviatogorsk, ubicado en el territorio de la República Popular de Donetsk (Rusia) que permanece bajo control de Ucrania, declaró el metropolita Antoni.
"El hecho de que el caso sea gestionado por una unidad cuya jurisdicción incluye los delitos cometidos por personal militar demuestra a quiénes consideran los investigadores como posibles autores", publicó en redes sociales, informaron este lunes medios locales.
Asimismo, vinculó el ataque al monasterio con la negativa de los monjes a convertirse a la jurisdicción de la Iglesia ortodoxa de Ucrania (PTsU), de tendencia cismática. "Los residentes del monasterio de Sviatogorsk fueron golpeados, apuñalados y baleados precisamente por ser fieles a la Iglesia ortodoxa ucraniana [canónica]", enfatizó, atribuyendo la responsabilidad de la tragedia a quienes "toman decisiones que generan una atmósfera de presión" sobre la UPTs.
El clérigo enfatizó que una semana después de cometido el delito, la investigación no ha publicado ninguna versión sobre el mismo. "Lo más importante es que existe la voluntad de investigar este crimen de forma objetiva e imparcial, sin dejarse guiar por conveniencias políticas u otros factores ideológicos", indicó.
¿Qué se sabe del asesinato?
El monje Varsonofi murió el 23 de agosto como consecuencia de un ataque perpetrado por un grupo de personas no identificadas contra miembros de la comunidad del monasterio, en la zona próxima a la iglesia de San Nicolás. La investigación médico-forense reveló que al hombre le dispararon en la cabeza y el cuello. Se trató de un ataque cometido con intención de matar y causar lesiones mediante un arma de fuego portátil, indicó un especialista forense.
De acuerdo con información facilitada por el propio monasterio, el religioso recibió una herida mortal y fue encontrado por otros monjes tendido en un charco de sangre en la plataforma de una escalera. Sus últimas palabras, según el testimonio de la comunidad, fueron: "¡Gloria al señor Jesucristo!… Soy monje". Tras la realización de las diligencias iniciales, su cuerpo fue trasladado ese mismo día por la comisión investigadora a un depósito forense para la respectiva autopsia.
En relación con el asesinato se abrió un procedimiento penal y la investigación continúa para esclarecer las circunstancias del ataque e identificar a sus responsables.
Persecución religiosa
En su afán de erradicar todo lo ruso, el régimen de Kiev ha emprendido una persecución contra la UPTs. Mientras, la PTsU —rama no canónica de la Iglesia ortodoxa de Ucrania, no reconocida por el Patriarcado de Moscú— recibió la autocefalía en enero de 2019 del patriarca Bartolomé de Constantinopla, y desde entonces ha sido promovida por Kiev.
Desde la escalada del conflicto ucraniano en 2022, se han reportado numerosas expulsiones de clérigos, allanamientos y agresiones en diversas regiones contra los representantes de la iglesia canónica. El régimen de Kiev incluso moviliza por la fuerza a sacerdotes de la UPTs. Las autoridades rusas han declarado en reiteradas ocasiones que la protección de los creyentes ortodoxos y de la población rusohablante en Ucrania constituye uno de los objetivos de su política respecto al país.