Una década después, Xi regresa a un país clave de Oriente Medio: ¿por qué es importante?

La celebración del 70.º aniversario de las relaciones oficiales no es más que un mero pretexto diplomático para un cambio decisivo en el equilibrio de poder regional.

La visita de Estado del presidente chino, Xi Jinping, a Egipto, los días 1 y 2 de septiembre, ha tenido un significado que va más allá de una celebración diplomática. Es el primer viaje de Xi a Egipto desde 2016 y coincide con el 70.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Egipto fue, en 1956, el primer país árabe y africano en establecer relaciones con la República Popular China.

Sin embargo, el contexto actual convierte la visita en algo más que un aniversario simbólico. China busca ampliar su peso económico y diplomático en Oriente Medio, mientras El Cairo intenta mantener un delicado equilibrio entre sus relaciones con Washington, Pekín y otras potencias.

La presencia económica china en Egipto

La dimensión económica es uno de los pilares de la asociación. China es actualmente el principal socio comercial de Egipto en bienes no petroleros. El comercio bilateral alcanzó casi 20.700 millones de dólares en 2025. En el primer semestre de 2026, las exportaciones egipcias a China aumentaron casi un 200 %, hasta 840,8 millones de dólares, mientras las importaciones procedentes desde China llegaron a 10.400 millones.

La presencia china no se limita al comercio. Pekín ha invertido más de 10.000 millones de dólares en Egipto, con proyectos en infraestructuras, transporte, energía y manufactura. Destaca su participación en la construcción de la Nueva Capital Administrativa, al este de El Cairo, así como en proyectos ferroviarios. Las empresas chinas también están presentes en puertos de contenedores, hidrógeno verde, tuberías de hierro, neumáticos y satélites.

Un punto central es la Zona de Cooperación Económica y Comercial China-Egipto TEDA, en Ain Sokhna, junto al canal de Suez. La zona alberga unas 200 empresas y concentra inversiones superiores a 3.800 millones de dólares. Para Pekín, es una pieza importante de la Iniciativa de la Franja y la Ruta: una plataforma industrial y logística para acceder al mercado egipcio, Europa, África y Oriente Medio.

La importancia de Egipto para China no puede entenderse sin el canal de Suez. Los datos disponibles muestran hasta qué punto China depende del comercio marítimo asociado a esta ruta: aproximadamente el 60 % del comercio entre China y la Unión Europea transita por esa vía.

Cooperación militar

La relación también está adquiriendo una dimensión militar. En agosto de 2026, las fuerzas aéreas de ambos países realizaron el ejercicio 'Eagles of Civilization 2026', con participación de diferentes tipos de cazas y entrenamiento conjunto en operaciones aéreas. Participaron aviones chinos J-16 y cazas egipcios Rafale de fabricación francesa.

Esto resulta especialmente significativo porque Egipto sigue siendo uno de los principales socios militares de Estados Unidos y recibe alrededor de 1.300 millones de dólares anuales en ayuda militar estadounidense.

Mucho más que acuerdos

Xi y el presidente egipcio, Al-Sisi, acordaron profundizar la asociación estratégica integral. Ambos presenciaron la firma de más de 20 documentos de cooperación en ámbitos como la Franja y la Ruta, inteligencia artificial, comercio, economía y cadenas industriales y de suministro, economía digital, ciencia y tecnología, educación y transporte.

Pero el mensaje más importante fue geopolítico. Xi propuso construir una "nueva arquitectura de seguridad" para Oriente Medio, basada en una seguridad común, integral, cooperativa y sostenible. Según el líder chino, los países de la región deben ser "dueños de sus propios asuntos" y rechazar la interferencia externa.

Así, el viaje a Egipto puede interpretarse como parte de una estrategia más amplia. Los expertos consideran que el principal objetivo de la visita es contrarrestar la influencia de Estados Unidos en esta región estratégica.

"China intenta consolidarse como un actor económico y diplomático cada vez más importante en la región, especialmente como contrapeso a EE. UU. y como un actor regional más responsable y menos intervencionista", señaló Rob Geist Pinfold, profesor de Seguridad Internacional en el King’s College de Londres.

Para Egipto, el fortalecimiento de los vínculos con China forma parte de un esfuerzo por diversificar sus alianzas internacionales. En un artículo publicado antes de la visita, Sisi afirmó que Egipto sigue una política de "equilibrio estratégico" en un contexto de creciente rivalidad mundial.

"Egipto quiere ampliar el círculo de sus relaciones con las principales potencias mundiales, incluida China", declaró a Reuters el exdiplomático egipcio Ayman Zaineldine.

El aniversario de los 70 años proporciona el marco simbólico, pero el verdadero significado de la visita parece ser otro: China y Egipto intentan convertir una relación histórica en una asociación económica, tecnológica, militar y geopolítica adaptada al nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio.