Yair Netanyahu, hijo del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, respaldó este jueves el reclamo de Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas, archipiélago del Atlántico Sur administrado por el Reino Unido y cuya soberanía reclama Buenos Aires.
"¡Las Islas Malvinas pertenecen a Argentina!", escribió Yair Netanyahu en su cuenta de X. No es la primera vez que el hijo del primer ministro israelí se posiciona sobre la disputa: en septiembre de 2025 afirmó que reconocía a las Malvinas como parte de Argentina, después que Londres reconociera al Estado palestino.
Su pronunciamiento se produce pocos días después de que el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, pidiera directamente a Netanyahu que su Gobierno reconozca la soberanía argentina sobre el archipiélago. "Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado", afirmó el funcionario.
Ben-Gvir fue más allá y reclamó imponer sanciones al Reino Unido "mientras la ocupación continúe". También acusó a Londres de realizar perforaciones petroleras en la zona y sostuvo que esas actividades implican quitar recursos al pueblo argentino.
Crece la tensión en torno a Malvinas
Los pronunciamientos llegan en momentos de renovada tensión entre Argentina y el Reino Unido. El presidente argentino, Javier Milei, anunció una batería de medidas destinadas a reforzar el reclamo de soberanía y endurecer la respuesta contra las actividades de explotación de recursos naturales en las islas.
El Gobierno argentino ya inició procedimientos sancionatorios contra varias decenas de personas humanas y jurídicas por su presunta participación en actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en Malvinas. Milei también anunció nuevas medidas para ampliar las sanciones contra compañías y personas involucradas en proyectos petroleros en la zona.
El posicionamiento de figuras israelíes coincide además con una disputa diplomática entre Israel y el Reino Unido. Londres, junto con Canadá y otros países europeos, anunció medidas contra el comercio con asentamientos israelíes considerados ilegales en la Cisjordania ocupada, mientras Israel respondió con el cierre del consulado británico en Jerusalén y la prohibición de entrada a 12 ciudadanos británicos.