Israel ordenó abandonar el país a un grupo de unos 10 militares británicos que documentaban la violencia de los colonos en Cisjordania, informa The Telegraph.
Los militares, con base en Ramala, asesoraban y ayudaban a formar a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. Sin embargo, el medio señala que en los últimos años se convirtieron cada vez más en los "ojos y oídos" de Occidente en el territorio, enviando informes detallados a Londres y Washington. El equipo tenía previsto cuadruplicar próximamente su personal.
Según fuentes británicas, agentes israelíes interceptaban habitualmente las comunicaciones del equipo. Los militares recibieron un plazo de siete días para salir del país.