Para saber más por qué Bab el Mandeb tiene importancia estratégica, lea este artículo
El conflicto en Oriente Medio entra en una nueva fase mientras los hutíes amplían sus posiciones en la costa occidental del país, haciendo que los grupos yemeníes respaldados por Arabia Saudita se replieguen, y Riad busca apoyo de Washington ante el renovado impulso que ha cobrado últimamente la guerra civil en Yemen. El avance del movimiento yemení rebelde coincide con una creciente presión sobre las rutas energéticas de la región, el aumento de los precios del combustible en Estados Unidos y el agotamiento de parte de los arsenales estadounidenses tras la guerra con Irán.
Avance hutí
Los hutíes avanzan en la costa occidental de Yemen en medio de la reanudación del conflicto con las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita. El movimiento ha tomado territorios que anteriormente estaban en manos de las fuerzas apoyadas por Riad.
En este contexto, los hutíes establecieron control sobre la ciudad portuaria de Moka, en la costa occidental del país. El avance tiene una importancia particular debido a la posición de esta zona frente al mar Rojo.
Pero probablemente uno de los principales anuncios de esta semana es el reforzamiento de control por los hutíes del estrecho de Bab el Mandeb.
Bab el Mandeb es una de las principales arterias marítimas de la región. El estrecho conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una ruta fundamental para el transporte marítimo internacional.
Arabia Saudita busca apoyo de Trump
Ante el avance de los hutíes, Arabia Saudita busca apoyo de Estados Unidos. Según reportó Axios recientemente, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, llamó dos veces el jueves al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero el mandatario norteamericano rechazó su petición de apoyar los ataques contra los hutíes.
La posición de Trump podría estar relacionada también con la situación interna de Estados Unidos. Los altos precios de la gasolina provocados por el conflicto en Oriente Medio amenazan las posibilidades del Partido Republicano de mantener el control del Congreso en las elecciones legislativas de término medio pautadas para noviembre, estiman los medios.
El propio presidente lo reconoció esta semana en una entrevista con la periodista de Fox News Laura Anne Ingraham, afirmando que no busca una nueva escalada total con el país persa justo por esta razón. El inquilino de la Casa Blanca comentó por qué no se lanza "con todo" contra Irán. "Bueno, tal vez no haga eso debido a las elecciones", dijo.
En este contexto, la sombría perspectiva del cierre total de Bab el Mandeb representa un escenario especialmente preocupante para Washington, porque restringiría otro 7 % del suministro mundial de petróleo y cerca del 12 % del comercio global.
David Schenker, quien fue subsecretario de Estado para Asuntos de Oriente Próximo durante el primer mandato de Trump y actualmente trabaja en el Instituto de Washington para la Política del Cercano Oriente, calificó precisamente este escenario como "el peor de los casos". De acuerdo con su valoración, un control iraní de ambos estrechos proporcionaría a Teherán un "enorme" beneficio, aunque desde Irán han insistido en que los hutíes actúan por su cuenta.
A la cuestión energética se suma el reciente cierre temporal del oleoducto Este-Oeste, una infraestructura fundamental para Arabia Saudita porque permite transportar petróleo hacia el mar Rojo y reducir la dependencia de la ruta que atraviesa el estrecho de Ormuz.
Todo sobre el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, en este artículo
El cierre fue provocado por un ataque contra este oleoducto realizado el jueves con "varios drones procedentes de Irak", según afirmaciones de Riad, que todavía no hizo públicos plazos de reparación de la instalación dañada. La combinación de estos factores puede ejercer una presión adicional sobre los precios del petróleo y, en consecuencia, sobre los precios de los combustibles.
Irán niega que controle a los hutíes
Desde Washington sostienen que los hutíes actúan con el respaldo de Irán, una acusación que Teherán rechaza. La Casa Blanca considera que el fortalecimiento del movimiento yemení forma parte de un contexto regional más amplio en el que Irán mantiene una posición central.
El portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, por su parte, afirmó que "las mentiras" de EE.UU. "no pueden sustituir a los hechos" y sostuvo que Ansar Allah, el movimiento hutí, es "un actor yemení independiente" que toma sus propias decisiones.
Así, analistas señalan que la disputa en torno a Bab el Mandeb se desarrolla simultáneamente en tres niveles: el conflicto entre los hutíes y las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita, la lucha por el control de las principales rutas energéticas y el enfrentamiento político entre Washington y Teherán.
Vaciamiento de arsenales de EE.UU.
A las dificultades políticas y energéticas se suma otro factor que limita la posible reacción de Washington a la situación en Yemen: los arsenales militares estadounidenses se han visto seriamente mermados por la guerra con Irán.
Algunos comandantes estadounidenses advirtieron en privado al vicepresidente J. D. Vance de que las reservas de municiones críticas habían caído a los niveles más bajos que habían visto, de acuerdo con un reporte de The New York Times.
Una de las principales preocupaciones son los interceptores Patriot, una pieza clave de la defensa aérea estadounidense. A finales de la primavera, en uno de los teatros militares, quedaban menos de 100. La situación no se limita a los Patriot. También se habían agotado las reservas de misiles tácticos del Ejército ATACMS y de los Precision Strike Missiles (PrSM), destinados a sustituirlos.
Funcionarios estadounidenses que hablaron con Reuters indican que un enfrentamiento con los hutíes podría requerir importantes recursos navales y aéreos, además de desviar activos de inteligencia de EE.UU., dada la necesidad de localizar con precisión posiciones del grupo. No obstante, un alto cargo de la Administración estadounidense negó que a Washington e preocupara una posible escasez de recursos. "Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos cuentan con municiones y reservas más que suficientes para cumplir todos los objetivos estratégicos del comandante en jefe, e incluso más", aseveró.