La guerra en Irán está golpeando con fuerza a la industria mundial de la confección, debido al aumento de los costos de energía, transporte y materias primas, lo que obliga a fabricantes y minoristas a replantear sus operaciones, según Bloomberg.
En una fábrica de Bangladés, varias máquinas de coser permanecen inactivas desde hace tres meses a la espera de una posible caída de los precios del poliéster, que se ha encarecido por su vínculo con los combustibles fósiles, mientras el algodón también registra aumentos por problemas de suministro, escasez de fertilizantes y el riesgo de que el fenómeno de El Niño afecte las cosechas.
El impacto podría trasladarse a los consumidores a partir del otoño, aunque los mayores aumentos de precios podrían llegar a las tiendas en primavera y verano, debido a que las marcas suelen realizar sus pedidos con hasta un año de antelación. El encarecimiento amenaza, además, con reducir los márgenes de los minoristas y frenar aún más el consumo en un contexto de mayores gastos en alimentos y energía.


