Un gigantesco cráter que solo aparece cada 130 años quedó al descubierto en la Luna

El cráter de 222 metros de diámetro fue identificado al comparar imágenes de la superficie lunar captadas por la sonda LRO en distintos momentos.
Resumen generado por IA
  • El Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA detectó un cráter de 222 metros de diámetro, el más grande hallado desde el inicio de la misión.
  • Se formó por el impacto de un objeto espacial entre abril y mayo de 2024; los científicos estiman que un cráter así aparece una vez cada 130 años.
  • La Unión Astronómica Internacional lo nombró 'McGetchin' y aún conserva huellas recientes del impacto, en el límite entre las tierras altas y los mares lunares.

El Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA ha detectado un gran cráter reciente en la superficie de la Luna, con un tamaño equivalente a más del doble de la longitud de un campo de fútbol americano, informó este miércoles la Asociación de Universidades para la Investigación Espacial (USRA, por sus siglas en inglés).

El cráter, de 222 metros de diámetro, fue identificado por primera vez en 2025 gracias a una comparación de imágenes tomadas por la sonda LRO. Más tarde, nuevas observaciones del sistema de cámaras del orbitador confirmaron que se trata de una formación reciente y permitieron ver el material expulsado durante el impacto.

La Unión Astronómica Internacional lo bautizó como 'McGetchin', en honor a Thomas McGetchin, volcanólogo y científico lunar que dirigió el Instituto Lunar y Planetario de la USRA. En un estudio publicado en la revista Science Advances, los investigadores señalan que es el cráter más grande detectado por el LRO desde el inicio de la misión.

Así se formó el cráter

Según el análisis, se formó por el impacto de un objeto espacial en algún momento entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024. Los científicos estiman que un cráter de ese tamaño aparece en la Luna una vez cada 130 años.

El cráter todavía conserva huellas del impacto, antes de que el tiempo y nuevas colisiones empiecen a borrarlas. Se encuentra en el límite entre las tierras altas lunares —de relieves accidentados y abundantes cráteres— y los mares lunares. Los expertos creen que estudiarlo permitirá observar cómo un impacto afecta a dos entornos geológicos diferentes.

Su profundidad media ronda los 43 metros, y alrededor del borde se extiende una brillante manta de rocas y polvo expulsados que alcanza varios cientos de metros. Según el investigador Taylor Powell, una misión tripulada o el envío de un vehículo explorador permitiría estudiar en detalle características del cráter que no pueden analizarse por completo desde la órbita.

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