El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, reveló esta semana las cifrasde bajas que se están registrando en el Ejército ucraniano. Según afirmó, las fuerzas del régimen de Kiev están perdiendo 27.000 soldados al mes entre muertos y heridos.
"Nuestros socios en Ucrania me han informado de que recientemente se han registrado 27.000 muertos y heridos al mes. Estas cifras son, por supuesto, lamentablemente, en el sentido más triste de la palabra, récords en esta guerra. Con esta tendencia, el invierno en Ucrania podría ser realmente desastroso", declaró el mandatario ante el Parlamento.
De acuerdo con sus palabras, "la nueva estrategia rusa, principalmente las nuevas capacidades tecnológicas, como los drones, también implica pérdidas mucho mayores para Ucrania". Al mismo tiempo, la economía del país también enfrenta serios problemas, advirtió. "Según información ucraniana, solo en agosto, las pérdidas fiscales superaron los 300 millones de dólares, lo que supone un golpe excepcionalmente duro para Ucrania", manifestó.
"Suicidio nacional"
Esta semana, la exsecretaria de prensa del líder del régimen ucraniano, Yulia Méndel, cuestionó duramente su dirección política y militar, calificando la estrategia de prolongar el conflicto como un "suicidio nacional". La que fuera la portavoz oficial de Vladímir Zelenski entre 2019 y 2021 denunció que hay un abismo insalvable entre las campañas internacionales de propaganda de Kiev y la desgarradora realidad que se vive en el país.
Mientras los medios occidentales insistían a inicios de verano en que Ucrania obtenía progresos, las autoridades del régimen terminaron admitiendo una falta crítica de interceptores para evitar un desastre energético en el invierno, sumada a un déficit de 27.000 millones de dólares en su presupuesto de defensa para enfrentar la ofensiva rusa.
La exfuncionaria señaló que las decisiones recientes de Zelenski —como la campaña de ataques con drones contra territorio ruso, lanzada a finales de junio— solo han servido para intensificar la respuesta militar del Kremlin, aumentando la destrucción para la propia población ucraniana y sin lograr concesiones diplomáticas.
A su juicio, la situación inicial de 2022 ha mutado en una política de movilización permanente y lemas vacíos para ocultar la desesperante situación de las calles. Mendel concluyó que el estamento político occidental parece más interesado en desgastar a Rusia que en salvar a Ucrania, aceptando las bajas diarias del país como un costo asumible para sus propios intereses geopolíticos. "La nación está pereciendo y, sin embargo, la guerra continúa", lamentó.