La industria automotriz europea enfrenta el riesgo de colapsar como Detroit si no incrementa la productividad y reduce costos laborales, advirtió el director ejecutivo de Volvo, Hakan Samuelsson, en una entrevista con el diario alemán Handelsblatt publicada este miércoles.
El ejecutivo sueco de 75 años, quien dejará el cargo en 2027 tras 13 años al frente de la compañía, fue contundente al preguntarle si Europa puede permitirse las condiciones laborales actuales: "No".
Samuelsson comparó la situación europea con el declive de Detroit, donde la industria automotriz migró hacia el sur de Estados Unidos en busca de menores costos energéticos y salarios. "Europa debe reaccionar, Alemania debe reaccionar. Si queremos ser más exitosos, debemos trabajar más duro", afirmó el directivo, quien criticó directamente el debate alemán sobre la semana laboral de 35 horas en medio de la crisis del sector. Volvo eliminó 3.000 empleos el año pasado y planea duplicar su cuota de mercado con 13 nuevos modelos eléctricos hasta 2030, apostando por una estrategia regionalizada con su matriz china Geely.
El impacto del fin de la energía rusa barata
Uno de los factores que más ha cambiado el panorama para los fabricantes europeos ha sido el aumento del precio de la energía. Tras su boicot a los tradicionales flujos energéticos procedentes de Rusia, Europa ha incrementado su dependencia de alternativas más costosas, entre ellas el gas natural licuado importado desde Estados Unidos.
La fabricación de automóviles requiere enormes cantidades de energía, especialmente para producir acero, aluminio, productos químicos y baterías. Como consecuencia, el encarecimiento energético ha repercutido sobre toda la cadena de suministro, elevando el coste final de los vehículos y reduciendo los márgenes de beneficio de los fabricantes.
- La industria automotriz alemana atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas, presionada por la competencia de fabricantes chinos, el auge de la demanda de vehículos eléctricos y el rechazo del país a la energía rusa.
- Esta tendencia afecta a muchas marcas de automóviles conocidas, entre ellas BMW, Porsche, Volkswagen, entre otras. Debido al aumento de la competencia y a la caída de los beneficios, se ven obligadas a llevar a cabo amplios recortes de plantilla.