Argentina anunció este lunes que iniciará un arbitraje internacional contra el Reino Unido por lo que calificó como el "saqueo ilegal" de recursos argentinos a través del proyecto Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte.
La medida llega en un momento en que Buenos Aires vuelve a empujar con fuerza su reclamo de soberanía sobre el archipiélago. Pero detrás también hay un motivo económico ligado a los planes británicos de explotar petróleo en la zona.
Argentina retoma el reclamo
El punto de inflexión fue la posibilidad de que Washington revise su postura sobre las islas, algo que planteó el presidente estadounidense Donald Trump.
En ese contexto, Javier Milei dio un mensaje a la nación en el que volvió a afirmar que "las Malvinas son argentinas por historia y por derecho".
"No alcanza con sostener nuestro reclamo: el Estado argentino tiene la obligación de utilizar todas las herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales disponibles para defender nuestra soberanía y nuestros recursos", dijo el mandatario.
¿Por qué ahora?
A la ventana diplomática que abrió Trump se suma el factor económico.
La compañía israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration desarrollan el yacimiento marino Sea Lion, a unos 220 kilómetros al norte de las islas. El gobierno local aprobó el proyecto el año pasado, y Buenos Aires lo considera una explotación ilegal en aguas argentinas.
Sea Lion debería empezar a producir hacia 2028. Según un reporte de Financial Times, podría cambiar por completo la economía de las Malvinas: se trata de un yacimiento de unos 1.700 millones de barriles que podría dejarle a las islas hasta 280 millones de libras (unos 375 millones de dólares) al año para 2034. De ser así, el archipiélago recibiría más dinero anual por petróleo y gas que el propio Reino Unido, donde esa recaudación caería a unos 100 millones de libras para 2031 (unos 134 millones de dólares).
Milei puso el foco justamente en esto en su mensaje de principios de septiembre. "El proyecto operado por Navitas Petroleum tiene fecha para iniciar la explotación petrolera en algún momento de los próximos meses. ¿Qué significa esto? Que si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca antes hasta ahora", denunció.
"Si lo permitimos, estaremos generando un incentivo para que el Gobierno británico profundice la ocupación de las islas y la explotación de nuestros recursos", agregó.
¿Qué sigue?
Si Londres no frena el proyecto en dos semanas, Argentina pedirá medidas provisionales al Tribunal Internacional del Derecho del Mar (ITLOS).
Buenos Aires sostiene que explotar petróleo de forma unilateral en una zona en disputa viola las obligaciones que las partes asumieron en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), así como el principio de no tomar medidas que dificulten una solución definitiva del conflicto.
Para Víktor Jeifets, jefe interino del Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Estatal de San Petersburgo e investigador principal del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia, Argentina tiene posibilidades reales de obtener un fallo favorable.
"La Convención sobre el Derecho del Mar, que invoca el país, prohíbe las acciones unilaterales en territorios en disputa. El proceso no será rápido, pero la demanda tiene perspectivas", señaló.
Argentina tiene un argumento jurídico, aunque la victoria no está garantizada. Aun así, el caso puede resultarle costoso a Sea Lion. Buenos Aires podría conseguir una orden provisional que suspenda ciertas actividades antes de que el tribunal se pronuncie sobre el proyecto.